No Man’s Sky: Las claves del videojuego más revolucionario de la generación

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El ambicioso título cuenta con una tecnología “procedural” que irá armando un universo a medida que avancemos. ¿Las posibilidades? más de 18 trillones de planetas para explorar, pudiendo renombrar astros y seres vivos, todo hasta alcanzar el centro de la galaxia.

En un muy poco activo 2016 en cuanto a nuevas propuestas de videojuegos, cualquier idea que se salga de los cánones habituales marcará de inmediato una diferencia. Y es por ello que en un mundo lleno de juegos de disparos y simuladores de fútbol, la ambiciosa meta de “No Man’s Sky” resulta claramente refrescante. El juego, disponible desde este martes para PlayStation 4 y PC, llamó la atención desde su primer adelanto en 2013, cuando se mostró el concepto de un juego con tecnología “procedural”, lo que significa que se irá “armando” frente a nuestros propios ojos, entregando millones de posibilidades.

Tras sus primeros detalles, el juego de inmediato se convirtió en uno de los más discutidos y buscados en internet, y las razones son varias. Aunque la principal es explorar y descubrir los secretos de un enorme universo que se va formando progresivamente frente a nosotros, las enormes cifras que rodean al título de la desarrolladora Hello Games marean hasta el matemático más experto: tendremos la posibilidad de visitar 18.446.744.073.709.551.616 planetas, un número que se hace más complejo si pensamos que si queremos estar en cada uno de ellos al menos un segundo, harían falta 585 mil millones de años.

De esta forma, el juego nos plantea la improbabilidad de encontrar dos planetas, estrellas o vida animal o vegetal que sean exactamente iguales. La idea de los desarrolladores es instar al jugador a explorar y descubrir, pudiendo renombrar animales o planetas al mismo tiempo que encontraremos ruinas arqueológicas, restos de naves o escombros que nos revelarán cuál es nuestro papel en el juego, además de administrar los recursos naturales y cazar a las distintas criaturas que encontremos en el camino, todo mientras intentamos llegar al centro de la galaxia, lugar donde finaliza la aventura de unas 30 horas de duración, si deseamos terminar sin las misiones secundarias.

Una de las claves del ambicioso juego, desarrollado increíblemente por sólo diez personas, es la exploración, pero también la libertad que se le entrega al jugador para hacer lo que desee en el enorme universo. Así, a medida que avancemos nos veremos inmersos en distintos planetas con enemigos poderosos y plagado de jugadores, pudiendo abrirnos camino como comerciante, explorador o incluso combatiente, asediando a fragatas para robar su carga. Existen pequeños sistemas solares, cada uno con una docena de astros, su propia órbita, atmósfera, medioambiente y condiciones meteorológicas, y al igual que un inmenso GTA podemos sacar nuestro mapa galáctico y navegar por localizaciones ya descubiertas, o si queremos algo de soledad, ir por nuestra propia cuenta. Para ello debemos considerar que el 90% de los planetas del juego están desiertos, aunque podremos obtener recursos, luchar o conquistar. El 10% restante incluirá vida extraterrestre, y de ellos un 90% serán formas de vida primitiva, con su propio idioma. Existirá día y noche, podremos alimentar a los animales y al descubrirlos, los guardaremos en la base de datos y recibiremos una recompensa, que variará dependiendo de factores como la cercanía del planeta a la estrella que orbita. Eso sí, hay que tener cuidado, porque si aterrizamos en un planeta muy cercano a su sol, nuestro traje espacial sufrirá las consecuencias y moriremos por las altas temperaturas.

En cuanto a su jugabilidad, podremos reunir materiales para mejorar el equipamiento del personaje, así como adquirir una gran variedad de naves espaciales, todo con el fin de sobrevivir en mundos con ambientes o habitantes hostiles. Lo mismo ocurrirá en los enfrentamientos con los “Centinelas”, quienes nos intentarán eliminar si extraemos demasiados recursos de un planeta o matamos a otras formas de vida del lugar. En el modo multijugador, por ahora no existe un modo cooperativo, aunque sí podemos encontrarnos a otros amigos y luchar contra ellos si lo deseamos. Cada vez que encontremos un nuevo planeta o especie los demás verán nuestro nombre en el mundo, lo que abre la puerta a la exploración y la posibilidad de bautizar nuestros descubrimientos.

Tecnología procedural

A pesar de la inmensidad de su universo virtual, en “No Man’s Sky” no encontraremos pantallas de carga mientras vamos de planeta en planeta. Como ya lo mencionamos, a diferencia de otros juegos, el título está generado casi en su totalidad de manera procedural. Esto implica que cada planeta no ha sido creado a mano por un programador, sino que es el algoritmo el encargado de sus creación, considerando aspectos como el tipo de planeta, cercano o no a su sol, sus recursos y posibles formas de vida. Así, al igual que un dibujante que con su lápiz crea animales o paisajes, tendremos un mundo creado por computador con elementos básicos para cada uno de ellos, como aletas y escamas para los peces bajo el agua; plumas y pico para las aves en el cielo; o ramas y hojas para los árboles, por ejemplo. Dentro de esos límites, el programa irá creando el contenido, aunque también con cierta liberdad dada por los desarrolladores del juego, pensando en que no todo luzca de la misma forma.

Sin embargo, los animales más “comunes” los encontraremos en el borde de la galaxia, donde empieza el juego, mientras que al acercarse al centro, encontraremos especies más extrañas. Esto implica que incluso los desarrolladores desconocen qué ocurrirá al final del juego, ya que al ser el programa el “creador” de los habitantes, los jugadores podrán encontrar cosas que ni los diseñadores podrían haber pensado.

La polémica “super fórmula”

Pero las mismas fórmulas matemáticas utilizadas en el juego y que le dieron fama son las protagonistas de una polémica que involucra al estudio desarrollador con la compañía holandesa Genicap, quien afirma tener los derechos de la “súper fórmula” utilizada por Hello Games. Aunque hasta ahora se desconoce si existen acuerdos comerciales, no es la primera vez que se menciona este aspecto: en 2015, uno de los desarrolladores del juego mencionó en una entrevista con The New Yorker que la clave para el algoritmo se encuentra en una ecuación publicada en 2003 por el genetista de plantas belga, Johan Gielis, quien casualmente es el jefe de investigación de Genicap, y que cuenta con la patente desde el año 2000.

Iron Maiden retransmitió anoche en directo su concierto de fin de gira en Wacken

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Tras los cuatro conciertos de Iron Maiden en España; Resurrection Fest, Madrid, Sevilla y Rock Fest Barcelona, los seguidores de la mítica banda británica tendrán una nueva oportunidad de verles en directo y sin moverse de sus casas. Iron Maiden en colaboración con el festival Wacken Open Air y ARTE Concert ofrecerán en directo a través de una plataforma de streaming el último concierto de la gira ‘The Book Of Souls’, que realizarán esta noche (4 de agosto) a las 21.30 horas.

“La gira ‘The Book Of Souls World Tour’ ha estado en la carretera desde finales de febrero. La banda ha tocado ante más de 1,5 millones de fans en 36 países y seis continentes. Realizarán el concierto final el jueves, 4 de agosto, en el festival Wacken Open Air de Alemania. ARTE Concert ofrecerá la actuación completa a través de Livestream. Se podrá tener acceso a este show espectacular desde cualquier parte del mundo, una experiencia sensacional para los que no puedan acudir al concierto”, detallan fuentes de la banda.

El manager de Iron Maiden, Rod Smallwood, explica las razones de esta retransmisión en directo: “Decidimos acabar la gira en Wacken porque es el modo ideal de terminar este tour mágico ante 80.000 fans del heavy metal en este legendario festival. Wacken se ha convertido en un evento internacional al que acuden miles de fans de países de todo el mundo juntándose y celebrando con los seguidores alemanes. Cuando Wacken y ARTE nos plantearon realizar un streaming en directo de la actuación en el festival no lo dudamos para ofrecer a los fans un regalo de fin de gira”.

Iron Maiden – Wacken Open Air – The Book Of Souls World Tour 2016.

 

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La última fábrica de casetes del mundo

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En plena era del ‘streaming’, una fábrica de Missouri vende más cintas que nunca: 10 millones al año. Su secreto: la fiebre ‘vintage’ y la falta de competencia.

Su esposa le llama «el neandertal». A veces lo regaña porque se resiste a cambiar su móvil de tapita por un modelo más moderno. Pero esas cosas no sacan a Steve Steep de su aura de tranquilidad. Este hombre -que se califica a sí mismo con una sola palabra: terco- es el responsable de que la fabricación de casetes sea, en el reino del streaming, un negocio rentable.

El 2014 fue un año de éxitos. Por primera vez, las ventas mundiales de música en formato digital superaron al soporte físico. Y, por primera vez, la National Audio Company, la última gran fábrica de casetes, distribuyó más de 10 millones de cintas. La cifra más alta en sus 45 años de existencia. Un año después, superó la hazaña vendiendo un 20% más. A simple vista, algo no cuadra.

Steve Stepp atiende la llamada desde su oficina en Springfield, Missouri (EEUU), primero ríe y luego responde: «Los casetes nunca dejaron de usarse». Él iba a la universidad cuando su padre fundó la compañía en 1969 y era apenas una pequeña proveedora de cintas analógicas. A finales de los años 90, cuando los grandes fabricantes se volcaron al CD, su empresa no hizo lo que se supone es lógico en un negocio: innovar. No. Se quedó produciendo casetes.

Esa década, las marcas que se repartían el mercado de cintas, TDK y Phillips(que lanzó la primera en 1963), redujeron su producción en más del 70%. Es cierto que, como dice Stepp, las cintas se seguían usando, pero muy poco. Él fue capaz de mantener ese nicho de negocio, pequeño, pero rentable. Pocos años más tarde, el CD entró en crisis con la llegada de los soportes digitales y cuando las grandes fábricas vieron cerca el fracaso, su empresa se gastó un par de millones de dólares en comprar los equipos de la competencia para seguir haciendo lo de siempre: más casetes.

Además de su terquedad, detrás de su éxito está la nostalgia, piensa Stepp. Tras años de estancamiento, eso a lo que llamamos vintage dio resultados, como demuestran los números: en el 2015 facturó cinco millones de dólares por la venta de casetes grabados y vírgenes; de los cuales el 70% proviene de acuerdos con bandas independientes, sellos y compañías, como Universal y Sony.

Sus grandes éxitos han sido iniciativas puntuales. La banda sonora de Guardianes de la Galaxia (2014) vendió 15.000 copias. Este casete reúne las canciones de los 70 que el protagonista Star Lord escucha, de forma obsesiva, en su anticuado walkman. Y hace un año salió la reedicción de la mítica maqueta de Metallica No Life ‘Til Leather (1982).

Eso es sólo el principio, augura Stepp. Sin rivales a la vista -sus competidores apenas fabrican unos miles de unidades al año- y cada vez con más clientes en América, Europa y Asia, la compañía sólo tiene una preocupación: lidiar con su propia obsolescencia. Las máquinas con las que trabajan son únicas. Sus fabricantes desaparecieron hace años y los empleados de la NAC han aprendido a repararlas. «Es difícil encontrar a alguien que entienda cómo funciona un duplicador magnético», explica el jefe técnico de la compañía, Robert Coverston.

Pero no hay presión, dice Stepp. Y vuelve a reír. Escucharlo es como ir a una charla de motivación para emprendedores. Es contundente. No escucha música en MP3 porque «el sonido está comprimido y la frecuencia es baja». Y es mejor no intentar convencerlo. A terco no le gana nadie.

El drama de Eric Clapton, el ‘dios de la guitarra’ que le dice adiós a la música

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El drama de Eric Clapton, el dios de la guitarra que le dice adiós a la música

Ya no habrán más lágrimas en el cielo. Eric Clapton, el músico que compuso, junto a Will Jennings, ‘Tears in heaven’, aquel himno perfecto para comunicarse con aquellos que se fueron antes que nosotros, ya no tocará su guitarra. ‘El dios de las seis cuerdas’ le dice adiós a la música, antes de que esta lo haga primero, contrario a lo que hacen muchos músicos de su época que tocan hasta su último aliento.

No lo hace por capricho, una enfermedad nerviosa paraliza la mitad de su cuerpo, impidiéndole tocar sin padecer una inmensa molestia. “He sentido mucho dolor durante el último año. Empezó con un dolor lumbar y después se desplazó a otros lugares”, le dijo Clapton a la revista Classic Rock.

El guitarrista, cantante y compositor británico de rock y blues padece neuropatía periférica, enfermedad que compromete específicamente las piernas y manos, por lo que es complejo que utilice la guitarra —cuyo manejo era tan maravilloso, que solía ser llamado ‘Slowhand’ (mano lenta), por la delicadeza con la que tocaba—, debido a que se siente una especie de descarga eléctrica.

El médico Mario Germán Ospina explica que “esta enfermedad es una patología en los nervios a nivel periférico, que afecta generalmente las extremidades. Tiene gran incidencia en la calidad de vida. Más que ser mortal, es una enfermedad incómoda porque los pacientes padecen dolores de difícil manejo que los medicamentos comunes no alivian”.

Esta patología “también puede ocasionar pérdida de sensibilidad, los pacientes pueden presentar lesiones aún sin darse cuenta, lo que produce procesos infecciosos que desencadenen en amputaciones”, agrega el médico.

Entre los síntomas que sufre quien es llamado ‘Dios de la guitarra’ están cosquilleo en las manos y en los pies, la sensación de tener puestos guantes o calcetines apretados, repentinos dolores agudos, insensibilidad en los dedos y debilidad de las extremidades.

En 2013, Clapton tuvo que cancelar varios compromisos debido a los dolores de espalda. Sus causas son múltiples, pueden ser traumas, caídas, predisposición genética, obesidad, diabetes, inactividad y por las sustancias tóxicas y los excesos, que fueron muchos.

Aunque ahora, a sus 71 años, tenga la apariencia de un viejo lord sedentario, Clapton no fue ajeno a los vicios. Es por eso que, pese a su enfermedad, considera “una gran cosa el estar vivo. Por alguna razón fui arrancado de las fauces del infierno y tuve otra oportunidad”.

“Con todo derecho tuve que haber estirado la pata hace mucho tiempo”, reconoció el músico que acaba de sacar su 23 álbum grabado en estudio, titulado ‘I Still Do’, que podría traducirse como ‘Todavía lo hago’.

Como escribió el novelista brasileño Paulo Coehlo en alguno de sus libros “escoger un camino significa abandonar otros. Si pretendes recorrer todos los caminos posibles acabarás no atravesando ninguno”. Eso pasa con Clapton, quien reconoce la senda que le espera: “Debo encontrar la forma de lidiar con algunas otras cosas del envejecimiento”, dijo a la revista británica especializada en rock.

Pese a su decisión, su trabajo no cesa. A finales del año se publicará una colaboración con los Rolling Stones. Tal vez su última obra. Sin embargo, si hay algo que Clapton, nacido en Ripley, Inglaterra, el 30 de marzo de 1945, ha demostrado en más de una ocasión, es su capacidad para resurgir de las cenizas.

La estrella comenzó a consumir drogas y alcohol a los 15 años. Su menú incluía heroína, cocaína, analgésicos y dos botellas de vodka al día.

“Lo único que le impidió suicidarse por tercera vez, después de intentarlo anteriormente ingiriendo pastillas y luego colgándose de un árbol, fue la idea de que un hombre muerto no puede beber”, escribió Paul Scott, periodista del Daily Mail y autor de la biografía ‘Motherless child: The definitive biography of Eric Clapton’, publicada el año pasado para conmemorar las siete décadas del artista.

El artista británico emprendió una decidida batalla contra las drogas que finalizó con éxito en 1998, tras haberlo intentado desde 1987 en diferentes centros de desintoxicación de medio mundo, tratado con distintas terapias que no dieron el fruto esperado. Incluso, ha confesado públicamente que, hasta que llegó a la treintena, no mantuvo relaciones sexuales estando sobrio o sin haber consumido drogas.

“El miedo a la pérdida de identidad era descomunal. Tal vez eso había nacido con el asunto de ‘Clapton es Dios’, que había hecho que basara buena parte de mi autoestima en mi carrera. Cuando tuve que pasar a centrarme en mi bienestar como ser humano, y en la consciencia de que era un alcohólico que sufría la misma enfermedad que todos los demás, sufrí un colapso”, dijo sobre su debacle.

A propósito de sus adicciones, una de sus cnciones más populares, aunque es de la autoría del músico norteamericano JJ Cale, es ‘Cocaine’, cuya letra dice: “Si quieres quedarte un rato, has de tener cocaína; si quieres deprimirte hasta caer al suelo, cocaína. Ella no miente. Si tienes malas noticias, quizá te agrade deshacerte en la tristeza. Cocaína. Cuando el día se acaba y tienes ganas de escapar, cocaína”.

Y es que el consumo de drogas parecía ser el común denominador entre los grandes genios de la época. Keith Richards ha dicho que en los comienzos de The Rolling Stones se consumía todo tipo de drogas porque no conocían sus efectos. Iggy Pop tuvo una adicción tan fuerte a la heroína, al punto que él mismo decidió internarse en un centro psiquiátrico en busca de ayuda. Y Steven Tyler era tan fanático de dicha sustancia, que incluso la inhalaba durante sus conciertos. Ozzy Osbourne, por hacer la lista finita, mantuvo durante 40 años un romance con el alcohol; reveló a la prensa que consumía cuatro botellas de coñac al día.

Sin embargo, Clapton ha intentado hacer las pases con su destino. Hace siete años se despidió de setenta de sus guitarras, en una subasta de corte caritativo. El monto económico obtenido rompió todas las cifras previstas.

Una Martin, de 12 cuerdas, con la que Eric grabó el espiritual ‘Motherless Child’, comenzó con una oferta de US$ 10.000, llegó hasta los US$ 70.000, mientras que una réplica de la Stratocaster ‘Blackie’, imprescindible para el músico a finales de los años 60, fue comprada por US$ 30.000.

No era la primera vez que Clapton ofrecía sus pertenencias en subasta pública. En 1999 consiguió más de US$ 5 millones, vendiendo objetos como vajillas, prendas de vestir, teléfonos móviles, pianos, partituras, discos, colecciones propias; y cinco años más tarde, en 2004, donó más de US$ 7 millones, obtenidos por material de procedencia idéntica, al centro Crossroads, donde Eric logró recuperarse de sus adicciones.

Pese a su generosidad, pecó por varios comentarios tildados de racistas. En un concierto en Birmingham en 1976, hizo una declaración en apoyo del político Enoch Powell (quien había criticado la invasión de inmigrantes de antiguas colonias británicas): “Enoch está en lo cierto. Debíamos mandar todos esos hombres negros de vuelta a la tierra de ellos y mantener la Inglaterra blanca”. Ese fue uno de los incidentes que llevó a la creación de ‘Rock contra el racismo’, campaña contra la expansión del nacionalismo británico. Clapton más tarde negó ser racista. Y aunque siguió apoyando a Enoch Powell, no se ha identificado de nuevo con sus ideales segregacionistas.

Récords históricos

Foto: Especial para El País

Eric ‘Manolenta’ Clapton es un hombre de récords. No brinca como un Rolling Stone en sus conciertos, prefiere rasguear su guitarra sentado y cantar suave, pero eso no le quita que siga siendo una deidad de la música.

Es el número 2 de la lista ‘Los 100 guitarristas más grandes de todos los tiempos’ de la revista Rolling Stone y el 55 de su especial ‘Inmortales: Los 100 artistas más grandes de todos los tiempos’. En 2005 la revista Guitar World incluyó cinco de sus canciones entre los mejores solos de guitarra de todos los tiempos.

Hacen falta grandes superlativos para describirlo, como dice el periodista y musicólogo Juan Carlos Garay, quien cuenta que a Clapton a los 20 años ya le decían ‘el dios de la guitarra’. A los 35 decía que prefería que lo llamaran ‘el mejor guitarrista del mundo’. A los 58 la prensa seguía sin escatimar títulos grandilocuentes, para entonces, en una revista norteamericana lo catalogaron como ‘El hombre que reescribió la historia de la guitarra’”.

Desde 2003 se habló de su supuesto retiro. Se llegó a decir que dedicaría el resto de sus días a criar aves de corral y a jugar dominó. Ante el anuncio, sus seguidores colmaron estadios en Estados Unidos, Europa, Japón, Rusia y Oriente Medio. Para entonces salió el disco ‘One more car, one more rider’, como si se tratara de un epílogo de su carrera, un álbum doble que registró 120 minutos de un show con gran calidad de sonido.

Justamente en mayo de 2016 Clapton lanzó su vigésimo segundo álbum de estudio, ‘I Still Do’, publicado por la compañía discográfica Surfdog Records. Según Rubén Cetrángolo, de Diario Popular de Argentina, “este reafirma el porqué de ese mote de mesías de las seis cuerdas. Con una prolija selección de temas ajenos, apenas dos composiciones propias (Spiral y Catch The Blues), producido por Glyn Johns y con una portada elaborada por el genio creativo de Sir Peter Blake, responsable de la tapa de Sgt. Peppers Lonely Hearts Club Band, de Los Beatles, es un disco vibrante en el que una vez más Clapton vuelve por sus raíces bluseras con recreaciones de temas compuestos por sus maestros JJ Cale y Robert Johnson y otros referentes del género como Leroy Carr, Skip James, Paul Brady y John O’Kane, por citar solo algunos”.

Cabe recordar que a lo largo de su carrera, Clapton se ha decantado por varios estilos musicales y en todos ha sido considerado un maestro. Formó parte de grupos como John Mayall’s Bluesbreakers, The Yardbirds y Cream; tocó con Derek and the Dominos y Blind Faith y colaboró con The Beatles en un álbum. Como solista llegó a lo más alto con canciones como ‘Change the world’ o ‘My father’s eyes’.

Para 1966 era el indiscutible monarca de la guitarra. Formaba parte de Cream, un trío de Inglaterra completado por Jack Bruce al bajo y Ginger Baker en la batería. Todos eran considerados deidades. Fue famoso un graffiti que se repetía en los muros de las calles británicas en el que se leía: “Clapton es Dios”.

Una vez fue derrotado, se conoce como ‘El Día que Hendrix mató a Dios’. Jimi Hendrix, un joven guitarrista zurdo afroamericano, fue a Londres conocer a Clapton, ya que era fan de Cream. El 1 de octubre de 1966 Cream dio un concierto en el London Polytechnic, Hendrix quien estaba tras bambalinas, solicitó lo que nunca nadie se había atrevido: que lo dejaran interactuar con Cream. Los músicos lo subieron al escenario con ellos. Y Jimi sugirió: “¿Qué tal si tocamos ‘Killing Floor’?” aludiendo al popular tema de Howlin’ Wolf, y le pidieron a Hendrix comenzar. Este con su Stratocaster blanca comenzó a ejecutarlo con velocidad y precisión, Bruce y Baker siguieron el ritmo, mientras que Clapton, el gran Dios británico de la guitarra, sudaba, pues no podía igualar su técnica y velocidad.

Perturbado, Eric abandonó el escenario a media canción; encendió un cigarrillo y cuando Bryan James ‘Chas’ Chandler, mánager de Hendrix, se acercó a él, le espetó: “¡Tú sabías que eso pasaría!, ¡Nunca me dijiste que era tan pinche de bueno!”.

Clapton, un picaflor trágico

Eric Clapton y su hijo Connor, quien inspiró su canción ‘Tears in heaven’. Foto: Especial para El País

Eric Clapton y su hijo Connor, quien inspiró su canción ‘Tears in heaven’

La vida de Eric Clapton podría ser el libreto de una película de Hollywood con todo el drama de una telenovela mexicana.

Nació bajo el nombre de Eric Patrick Clapton Shaw. Su padre fue un piloto de la Segunda Guerra Mundial de origen canadiense que se marchó a su tierra antes de que él naciera. Su madre tenía 16 años cuando quedó embarazada, por lo que Eric creció creyendo que su abuela Rose y su segundo marido, Jack, eran sus padres, e ignorando que su hermana mayor era su progenitora.

Clapton se enteró de la verdad a los 9 años cuando su madre y su hermanastro fueron a visitarlo, noticia que influyó considerablemente en sus estudios y su relación con el resto de la familia.

Y aunque fue un niño solitario y callado, es conocido por su sentido del humor. El amor por la música lo heredó de su abuela Rose, quien tocaba el piano. Su primer contacto con una guitarra acústica fue a la edad de 13 años, cuando le regalaron una por su cumpleaños, aunque no lo hacía muy bien.

Es conocido por sus múltiples romances. Con la fotógrafa Pattie Boyd se casó en 1979, quien había estado casada con el ‘Beattle’ George Harrison. Ella, dijo durante una exposición fotográfica que lo que más recuerda de estos dos matrimonios fueron las infidelidades y los excesos de ambos con las drogas y el alcohol.

En 1984 durante la grabación ‘Behind The Sun’, Clapton comenzó a salir con Yvonne Kelly, directora del estudio de grabación. Tuvieron a su hija Ruth Kelly Clapton en enero de 1985.

De su relación con la modelo italiana Lory Del Santo, nació su hijo, Conor, quien murió el 20 de marzo de 1991, a los cuatro años de edad, cuando cayó de una ventana del piso 53 de un edificio en Manhattan, Nueva York.

“Ese día el teléfono sonó y Lori me dijo que mi hijo estaba muerto. Traté de creer que era un error. Hasta que llegué al edificio y vi a la policía. Fui al sanatorio para reconocerlo. Luego, partí a verlo otra vez a la funeraria para disculparme por no haber sido un padre mejor”, contaba Eric al Time.

Nueve meses después de la tragedia le dedicó su canción ‘Tears in heaven’ (Lágrimas en el cielo), que aparece en el concierto Unplugged de MTV y se convirtió en un éxito mundial. “¿Dirías mi nombre si me vieras en el cielo?”, dice la primera estrofa del tema que en 1993 ganó tres Grammy, a ‘Canción del año’, ‘Grabación del año’ y ‘Mejor interpretación vocal pop masculina’.

En 2001 se casó con Melia McEnery en 2001. Tienen tres hijas: Julie Rose (2001), Ella May (2003) y Sophie (2005).

En la lista de mujeres con las que supuestamente mantuvo un affaire figura Lady Di. La chispa surgió en San Lorenzo, un exclusivo restaurante italiano en Londres. Según un amigo de Clapton, la atracción entre ellos era “obvia. Había mucha mirada seductora”. Aunque ambos estaban solteros, su chispa no dio para mucho y Eric la describió como “una manipuladora”.

Otro de sus baches amorosos se sitúa en un concierto de los Rolling Stones al que fue con Carla Bruni. Ella estaba empeñada en conocer a Mick Jagger. “Mick, por favor. Ella no. Creo que estoy enamorado”, le pidió Clapton a Jagger, quien no prestó atención a la súplica de su amigo y la modelo francesa y el rockero iniciaron una relación.

Recordemos en este vídeo la actuación a la que tuvimos la suerte de poder asistir en el Royal Albert Hall en 2013 en la Gira Conmemorativa de sus 50 años de carrera musical con un poco de lo que pude grabar para vosotros.

O este de la Gira en la que celebraba sus 70 años, que al final se ha convertido en su última Gira.

Es una pena.