Sistema compacto de cine en casa MCD908

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El sistema compacto de cine en casa MCD908 está compuesto por un lector, un amplificador estéreo con previo de válvulas, un sintonizador AM/FM y unos monitores, todo ello con unos acabados estéticamente intachables, incluyendo inserciones en madera en los laterales del equipo y las cajas, conectores chapados en oro, así como un mando a distancia cuya parte inferior va forrada de cuero.

El equipo electrónico está físicamente dividido en dos chasis, en los que se alojan por una parte el lector y por otra el previo y la etapa en una sola caja. Ambos se conectan entre sí con un conector y un cable específicos, ya que están pensados para trabajar juntos. La sección de amplificación no puede trabajar de forma separada del lector y sólo permite conectarse con un subwoofer. A la vez, el lector cuenta con diversas salidas de vídeo (componentes, S-Video, vídeo compuesto, SCART y HDMI), así como salidas digitales (una de cada tipo). Conectando a través del propio lector, puede unirse también por entrada analógica una fuente externa (como un descodificador de TDT o satélite, un televisor, etc). El conjunto está pensado para una instalación sencilla, fundamentalmente estéreo, en la que además aspira a ofrecer una calidad superior, pero sin renunciar a interactuar con un equipo de cine en casa, por ejemplo de menos aspiraciones sonoras.

El lector es totalmente compatible con la mayoría de formatos que pueden grabarse en discos de de 12 cm, incluyendo por supuesto ficheros MP3, JPEG y DivX. En un producto dirigido a un público más exigente se echa de menos la compatibilidad con el formato SA-CD, por el que originalmente apostó la marca holandesa. Como lector de DVD-Video, cuenta con un avanzado convertidor de vídeo de 12 bits a 108 MHz, con capacidad de escalado a 720p y 1.080i, por lo que dada su conectividad, se encuentra perfectamente preparado para trabajar con dispositivos de visualización con certificación “HD ready”.

VÁLVULAS ECC83

El previo del conjunto está construido en torno a dos válvulas de vacío ECC83 (doble tríodo) y como complemento para la sección de amplificación presenta una electrónica clase D, cuya principal virtud es su reducido tamaño y la eficiencia energética, que le permite entregar sobre el papel 2 x 75 W con un equipo compacto y a un precio muy interesante. La propuesta es como la pirámide de cristal a las puertas del Louvre: tecnología y diseño a la última (en la etapa) con un sabor estético tradicional (en el previo).

Los monitores entregados con el MCD908 también presentan una serie de peculiaridades que merecen ser comentadas. Con una agradable estética de laterales curvos y acabados en madera oscura, presentan una configuración especial con un transductor para graves-medios (de 5,25”), un tweeter de cúpula de seda y un super-tweeter de cinta adicional, con un puerto bass-reflex trasero. El rango de frecuencias que cubren respectivamente los transductores sería de 50 Hz a 3 kHz, de 3 a 20 kHz y de 15 a 40 kHz, más allá del umbral de lo audible para el oído humano, pero una banda en la que se pueden percibir armónicos que, en teoría, deben contribuir a mejorar la imagen estéreo, la definición y la credibilidad final de la escena sonora. Las cajas, en conjunto, no parecen ser excesivamente fáciles de atacar atendiendo a sus 4 ohmios de impedancia nominal y los 80 dB de sensibilidad indicados en el manual de instrucciones.

Para evaluar las virtudes del conjunto empecé conectándolo a un simple televisor de 32” utilizando sus diversas conexiones analógicas y previa calibración básica de contraste y brillo.

A PRUEBA

En todos los casos, los resultados fueron más que satisfactorios, con una imagen bien contrastada, llena de color bien saturado y sin artefactos reseñables. Intentando poner las cosas un tanto más difíciles, utilicé un proyector de vídeo y lo conecté al lector por sus salidas de vídeo por componentes y HDMI. El resultado volvió a ser bastante correcto, con imágenes bien definidas y colores vibrantes, aunque el dispositivo utilizado para conectarse en este caso presentase algún tipo de incompatibilidad con la señal cuando ésta se configuró como salida progresiva a 50 Hz. Aplicando la batería de pruebas de desentrelazado y procesado de vídeo habitual, a partir del estándar Hollywood Quality Video, los resultados fueron correctos, pero sin alcanzar los niveles de los mejores de su categoría. En definitiva, un digno reproductor de vídeo del que se puede disfrutar mucho y bien, especialmente si lo unimos a pantallas de plasma o LCD.

Debido a la presencia de una salida bass reflex trasera en las cajas acústicas, éstas necesitan un cierto espacio en la parte posterior para disipar la energía que salga por dicho puerto, por lo que no son apropiadas para estar “encerradas” en una estantería. Como mejor podríamos situarlas es sobre unos soportes específicos, algo que además merecen por estética y calidad sonora. No son las cajas que habitualmente acompañan a este tipo de conjuntos, sino unas cajas que perfectamente pueden tutearse con los monitores básicos de cualquier fabricante especializado. De hecho, me atrevería a decir que podría estar compitiendo de igual a igual con los mejores de esa categoría y rango de precios. Con la adecuada colocación, logran una recreación de la escena sonora bastante realista y detallada, siendo posible en piezas de jazz situar claramente a todos los músicos en un espacio virtual frente al punto de escucha, como en el tema If I could give you more, de Harry Connick Jr, o la versión de My funny Valentine por el Eddy Higgins Trio. Incluso formaciones orquestales más amplias sugieren los grandes grupos instrumentales con una buena tímbrica y localización. Es especialmente interesante la transparencia general, la suavidad con la que se recrean los agudos y finalmente las voces, sonidos en los que se muestran especialmente acertadas. El límite en cuanto a extensión de graves viene dado por las dimensiones del recinto y la respuesta de frecuencia del transductor. Sin embargo, hay que reconocer que allí donde llegan, lo hacen con limpieza, precisión y un sonido agradable en todo momento.

La dinámica del conjunto es también buena, con unos transitorios bastante rápidos, en los que sólo grandes “atracones” de dinámica como el Carmina Burana de Orff, en versión de Herbert Blomstedt, parecen venirle ligeramente grandes a las cajas, que no a la amplificación, capaz incluso de retos más serios.

Con un resultado algo más destacado por el lado sonoro que por el visual, el conjunto MCD908 de Philips se presenta como una interesante versión “mini” de un cine en casa en la que a cambio de tener menos altavoces y canales, incorporaremos un sonido estéreo realmente bueno para disfrutar de la música en vez de hacerlo de las explosiones.

Cuestión de prioridades, pero siempre es bueno tener la opción de elegir, algo que en este caso debemos agradecer a Philips.

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