Los fans más madrugadores

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Dos jóvenes de 9 y 12 años recibieron al artista a las cinco de la mañana en El Prat

Los fans más madrugadores, Quique y Ana, posan con su ídolo. EL PERIÓDICO

MARTA CERVERA
BARCELONA

La primera sorpresa de Bruce Springsteen a su llegada a Barcelona a primera hora de la mañana, cuando todavía no había amanecido, fue encontrarse a dos jovencísimos fans nada más salir del aeropuerto del Prat. «Pero, ¿qué hacéis aquí? ¡Si es muy pronto y sois muy jóvenes!», fue lo primero que dijo el crack norteamericano al ver a Quique, de 9 años, y Anna, de 12. El avión privado procedente de Las Palmas que el Boss y su banda tomaron justo después de acabar su último concierto aterrizó a las 5.10 horas de la mañana. En el aeropuerto, a parte de los chicos acompañados de su padre, había cuatro seguidores más.

Springsteen no paraba de mirar la camiseta que llevaba puesta Anna, con una foto en la parte delantera donde sale ella posando con Patti Scialfa, la esposa del cantante. Y en la parte de atrás, había estampada otra imagen en la que salía Anna, pero esta vez acompañada del propio Bruce. ¿Estaré todavía soñando?, debió de preguntarse el rockero norteamericano. Pero no. La locura que desata entre sus fans llega hasta el extremo de que un padre -que prefiere quedar en segundo plano y pide que no se publique su nombre pese a enviar él la foto- se levante a estas horas intempestivas para viajar desde su casa, situada a 50 kilómetros de Barcelona, y plantarse en el aeropuerto con sus dos retoños a la espera del encuentro con su ídolo. «Esto es un recuerdo imborrable, lo llevarán consigo siempre», decía ayer el orgulloso papá. Que ella ya tuviera una foto con Springsteen hecha en su última visita en el 2009 no les parecía suficiente.

Ayer Springsteen estampó su firma en la camiseta de Anna. En la de Quique no hizo falta (ya la tenía). Fue la que Anna se puso para su primer encuentro con el Boss. A este ritmo, quizás acabe saliendo en el libro Guinness de los récords como la fan que más veces se ha fotografiado con el autor de Born to run.

De vuelta a casa, antes de ir al colegio, ni uno de los dos podía pegar ojo. «Estoy tan nervioso que no puedo ni respirar», dijo Quique a su padre, que ha inoculado la sprinsteenmanía a sus vástagos. Ante la dificultad de acudir todos al primer concierto, para el que ya no hay localidades, el padre optará por ir hoy con Anna y mañana con Quique. Para un fan como él, que descubrió al rockero en la gira deTunnel of love de 1989, no será ningún sacrificio. Todavía hoy se lamenta de los dos únicos recitales a los que no pudo ir: «Al del Tívoli, porque había poquísimas entradas. Y tampoco al de Badalona, cuando vino sin la E Street Band».

ACAMPADOS EN MONTJUÏC / La tradicional estampa de la acampada de fans a las puertas del lugar donde actuará la estrella (alojado en el Hotel La Florida, mientras el resto de la banda pernocta en el Hotel Arts) empezó a formarse ya el pasado lunes. Las primeras en plantarse a las puertas del Estadi Olímpic de Montjuïc fueron unas chicas israelís que llegaron a Barcelona con intención de llegar antes que nadie, Y una de ellas, Yael Galor, explicó que montan guardia y se organizan «para no tener que estar todo el día al pie del cañón» sin que les quiten su privilegiado puesto.

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