La última fábrica de casetes del mundo

Estándar

En plena era del ‘streaming’, una fábrica de Missouri vende más cintas que nunca: 10 millones al año. Su secreto: la fiebre ‘vintage’ y la falta de competencia.

Su esposa le llama «el neandertal». A veces lo regaña porque se resiste a cambiar su móvil de tapita por un modelo más moderno. Pero esas cosas no sacan a Steve Steep de su aura de tranquilidad. Este hombre -que se califica a sí mismo con una sola palabra: terco- es el responsable de que la fabricación de casetes sea, en el reino del streaming, un negocio rentable.

El 2014 fue un año de éxitos. Por primera vez, las ventas mundiales de música en formato digital superaron al soporte físico. Y, por primera vez, la National Audio Company, la última gran fábrica de casetes, distribuyó más de 10 millones de cintas. La cifra más alta en sus 45 años de existencia. Un año después, superó la hazaña vendiendo un 20% más. A simple vista, algo no cuadra.

Steve Stepp atiende la llamada desde su oficina en Springfield, Missouri (EEUU), primero ríe y luego responde: «Los casetes nunca dejaron de usarse». Él iba a la universidad cuando su padre fundó la compañía en 1969 y era apenas una pequeña proveedora de cintas analógicas. A finales de los años 90, cuando los grandes fabricantes se volcaron al CD, su empresa no hizo lo que se supone es lógico en un negocio: innovar. No. Se quedó produciendo casetes.

Esa década, las marcas que se repartían el mercado de cintas, TDK y Phillips(que lanzó la primera en 1963), redujeron su producción en más del 70%. Es cierto que, como dice Stepp, las cintas se seguían usando, pero muy poco. Él fue capaz de mantener ese nicho de negocio, pequeño, pero rentable. Pocos años más tarde, el CD entró en crisis con la llegada de los soportes digitales y cuando las grandes fábricas vieron cerca el fracaso, su empresa se gastó un par de millones de dólares en comprar los equipos de la competencia para seguir haciendo lo de siempre: más casetes.

Además de su terquedad, detrás de su éxito está la nostalgia, piensa Stepp. Tras años de estancamiento, eso a lo que llamamos vintage dio resultados, como demuestran los números: en el 2015 facturó cinco millones de dólares por la venta de casetes grabados y vírgenes; de los cuales el 70% proviene de acuerdos con bandas independientes, sellos y compañías, como Universal y Sony.

Sus grandes éxitos han sido iniciativas puntuales. La banda sonora de Guardianes de la Galaxia (2014) vendió 15.000 copias. Este casete reúne las canciones de los 70 que el protagonista Star Lord escucha, de forma obsesiva, en su anticuado walkman. Y hace un año salió la reedicción de la mítica maqueta de Metallica No Life ‘Til Leather (1982).

Eso es sólo el principio, augura Stepp. Sin rivales a la vista -sus competidores apenas fabrican unos miles de unidades al año- y cada vez con más clientes en América, Europa y Asia, la compañía sólo tiene una preocupación: lidiar con su propia obsolescencia. Las máquinas con las que trabajan son únicas. Sus fabricantes desaparecieron hace años y los empleados de la NAC han aprendido a repararlas. «Es difícil encontrar a alguien que entienda cómo funciona un duplicador magnético», explica el jefe técnico de la compañía, Robert Coverston.

Pero no hay presión, dice Stepp. Y vuelve a reír. Escucharlo es como ir a una charla de motivación para emprendedores. Es contundente. No escucha música en MP3 porque «el sonido está comprimido y la frecuencia es baja». Y es mejor no intentar convencerlo. A terco no le gana nadie.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s