No Man’s Sky: Las claves del videojuego más revolucionario de la generación

Estándar

El ambicioso título cuenta con una tecnología “procedural” que irá armando un universo a medida que avancemos. ¿Las posibilidades? más de 18 trillones de planetas para explorar, pudiendo renombrar astros y seres vivos, todo hasta alcanzar el centro de la galaxia.

En un muy poco activo 2016 en cuanto a nuevas propuestas de videojuegos, cualquier idea que se salga de los cánones habituales marcará de inmediato una diferencia. Y es por ello que en un mundo lleno de juegos de disparos y simuladores de fútbol, la ambiciosa meta de “No Man’s Sky” resulta claramente refrescante. El juego, disponible desde este martes para PlayStation 4 y PC, llamó la atención desde su primer adelanto en 2013, cuando se mostró el concepto de un juego con tecnología “procedural”, lo que significa que se irá “armando” frente a nuestros propios ojos, entregando millones de posibilidades.

Tras sus primeros detalles, el juego de inmediato se convirtió en uno de los más discutidos y buscados en internet, y las razones son varias. Aunque la principal es explorar y descubrir los secretos de un enorme universo que se va formando progresivamente frente a nosotros, las enormes cifras que rodean al título de la desarrolladora Hello Games marean hasta el matemático más experto: tendremos la posibilidad de visitar 18.446.744.073.709.551.616 planetas, un número que se hace más complejo si pensamos que si queremos estar en cada uno de ellos al menos un segundo, harían falta 585 mil millones de años.

De esta forma, el juego nos plantea la improbabilidad de encontrar dos planetas, estrellas o vida animal o vegetal que sean exactamente iguales. La idea de los desarrolladores es instar al jugador a explorar y descubrir, pudiendo renombrar animales o planetas al mismo tiempo que encontraremos ruinas arqueológicas, restos de naves o escombros que nos revelarán cuál es nuestro papel en el juego, además de administrar los recursos naturales y cazar a las distintas criaturas que encontremos en el camino, todo mientras intentamos llegar al centro de la galaxia, lugar donde finaliza la aventura de unas 30 horas de duración, si deseamos terminar sin las misiones secundarias.

Una de las claves del ambicioso juego, desarrollado increíblemente por sólo diez personas, es la exploración, pero también la libertad que se le entrega al jugador para hacer lo que desee en el enorme universo. Así, a medida que avancemos nos veremos inmersos en distintos planetas con enemigos poderosos y plagado de jugadores, pudiendo abrirnos camino como comerciante, explorador o incluso combatiente, asediando a fragatas para robar su carga. Existen pequeños sistemas solares, cada uno con una docena de astros, su propia órbita, atmósfera, medioambiente y condiciones meteorológicas, y al igual que un inmenso GTA podemos sacar nuestro mapa galáctico y navegar por localizaciones ya descubiertas, o si queremos algo de soledad, ir por nuestra propia cuenta. Para ello debemos considerar que el 90% de los planetas del juego están desiertos, aunque podremos obtener recursos, luchar o conquistar. El 10% restante incluirá vida extraterrestre, y de ellos un 90% serán formas de vida primitiva, con su propio idioma. Existirá día y noche, podremos alimentar a los animales y al descubrirlos, los guardaremos en la base de datos y recibiremos una recompensa, que variará dependiendo de factores como la cercanía del planeta a la estrella que orbita. Eso sí, hay que tener cuidado, porque si aterrizamos en un planeta muy cercano a su sol, nuestro traje espacial sufrirá las consecuencias y moriremos por las altas temperaturas.

En cuanto a su jugabilidad, podremos reunir materiales para mejorar el equipamiento del personaje, así como adquirir una gran variedad de naves espaciales, todo con el fin de sobrevivir en mundos con ambientes o habitantes hostiles. Lo mismo ocurrirá en los enfrentamientos con los “Centinelas”, quienes nos intentarán eliminar si extraemos demasiados recursos de un planeta o matamos a otras formas de vida del lugar. En el modo multijugador, por ahora no existe un modo cooperativo, aunque sí podemos encontrarnos a otros amigos y luchar contra ellos si lo deseamos. Cada vez que encontremos un nuevo planeta o especie los demás verán nuestro nombre en el mundo, lo que abre la puerta a la exploración y la posibilidad de bautizar nuestros descubrimientos.

Tecnología procedural

A pesar de la inmensidad de su universo virtual, en “No Man’s Sky” no encontraremos pantallas de carga mientras vamos de planeta en planeta. Como ya lo mencionamos, a diferencia de otros juegos, el título está generado casi en su totalidad de manera procedural. Esto implica que cada planeta no ha sido creado a mano por un programador, sino que es el algoritmo el encargado de sus creación, considerando aspectos como el tipo de planeta, cercano o no a su sol, sus recursos y posibles formas de vida. Así, al igual que un dibujante que con su lápiz crea animales o paisajes, tendremos un mundo creado por computador con elementos básicos para cada uno de ellos, como aletas y escamas para los peces bajo el agua; plumas y pico para las aves en el cielo; o ramas y hojas para los árboles, por ejemplo. Dentro de esos límites, el programa irá creando el contenido, aunque también con cierta liberdad dada por los desarrolladores del juego, pensando en que no todo luzca de la misma forma.

Sin embargo, los animales más “comunes” los encontraremos en el borde de la galaxia, donde empieza el juego, mientras que al acercarse al centro, encontraremos especies más extrañas. Esto implica que incluso los desarrolladores desconocen qué ocurrirá al final del juego, ya que al ser el programa el “creador” de los habitantes, los jugadores podrán encontrar cosas que ni los diseñadores podrían haber pensado.

La polémica “super fórmula”

Pero las mismas fórmulas matemáticas utilizadas en el juego y que le dieron fama son las protagonistas de una polémica que involucra al estudio desarrollador con la compañía holandesa Genicap, quien afirma tener los derechos de la “súper fórmula” utilizada por Hello Games. Aunque hasta ahora se desconoce si existen acuerdos comerciales, no es la primera vez que se menciona este aspecto: en 2015, uno de los desarrolladores del juego mencionó en una entrevista con The New Yorker que la clave para el algoritmo se encuentra en una ecuación publicada en 2003 por el genetista de plantas belga, Johan Gielis, quien casualmente es el jefe de investigación de Genicap, y que cuenta con la patente desde el año 2000.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s