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El otro blog de José Luis

Música, cine, geek life

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Bruce

DOS NOCHES CON BRUCE

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El rock’n’roll que apasiona y enaltece

JORDI
BIANCIOTTO

En un momento en que los shows buscan el más difícil todavía, va Bruce Springsteen con su E Street Band, y llena, o casi, dos noches el Estadi Olímpic, el 17 y 18 de mayo. Una tropa de tipos de 60 años tocando rock’n’roll con vistas a Elvis Presley, Phil Spector, el folk de Woody Guthrie, el soul de Stax Records… Códigos escénicos eternos: la entrega, la pasión, la receptividad y la generosidad. ¿Estereotipos gastados? No descartemos que la decadencia de una sociedad se manifieste cuando su cinismo, disfrazado de inteligencia, llega al extremo de ridiculizar las expresiones de sinceridad y grandeza.
Volvió Springsteen y trajo un disco, Wrecking ball, que sabía a raíces, a música tradicional con aromas negros, con estrofas sobre recesión económica, dinero fácil y excluidos del sistema. Y en el Estadi se las apañó para meter en un mismo recipiente la indignación y la exaltación con maneras que le hacen especial: la sensación de que está tocando para ti, y de que ese concierto no es un trámite, sino que estamos en esto porque nos lo creemos y hasta el final. Que es la única manera en esta vida de afrontar las cosas con alguna posibilidad de éxito.
Springsteen logra que personas adultas intelectualmente saneadas pierdan el oremus. Estimula un punto de fuga emocional a través del cual individuos racionales se ven de repente pronunciando palabras como «fe», «para siempre», «incondicional»… La primera noche, unos amigos a los que tengo por formales (cuarenta y tantos, algunos con hijos) se zamparon colas así de largas y se lanzaron a la pista como transformados por una fuerza más grande que ellos. Sentí un pellizco de envidia: la zona de prensa, llena de pantallas de ordenador esculpiendo crónicas de urgencia, no propiciaba el desmelene. La segunda noche fue peor: mientras Bruce cantaba Racing in the street , servidor se peleaba con la conexión de ADSL, obstinada en boicotear los momentos más delicados. Maldita sea.

EL PRIVILEGIO DE LA EMOCIÓN. Y al salir, a mis amigos, que repitieron, claro, aunque esta vez sentados («para ver el concierto desde otro punto de vista»), les volví a ver envueltos en un éxtasis que muy pocas otras cosas en la vida pueden suministrar. Unas guitarras, canciones indestructibles y una voz que las hace creíbles. Quizá para algunos todos ellos sean, seamos, un atajo de ingenuos impresionables, pero, ¿no pagarían por sentir una pasión como esa, en lugar de contemplarla por encima de hombro? ¿Cuál fue la última vez que se involucraron emocionalmente en algo?

Bruce Springsteen. Algunos Videos. Barcelona Mayo 2012

Solo final de armónica de “Promised Land” el primer día. Sí, estábamos muy cerquita del Boss. Fijaros como regala la armónica a la chica de gafas… Siempre lo hace al final de esta canción.

Out in the Streets entera

“Button Incident” en Spirits in the Night el segundo día. Muy cerquita… a partir del momento 2:44. Mi hijo le dió la mano y todo.

Barcelona amb Bruce. Bruce amb Barcelona.

Recta final del segundo concierto.

Fotos Bruce Springsteen Barcelona 17.05.2012

BRUCE TOTAL EN BARCELONA

CRÓNICA Y FOTOS DE MIQUEL SANTANA

Exhausto, con la piel de gallina, emocionado y sorprendido por lo visto en la doble cita con el Boss en Barcelona y cada vez tengo más claro que la cita con Barcelona es de las que marcan el corazón de Bruce (es donde Bruce se sale!) y de los que tiene fija su cita en Barcelona cuando está presente míster Bruce. Un amigo mío me comentó, y con mucha razón, que lo que une el Boss no lo separe el hombre y está en lo cierto. El estadio Lluís Companys de Montjuïc y sus alrededores se convirtíeron en el corazón neurálgico de todos aquellos que aman al Boss sin condición de sexo, religión, idioma (alucinante la presencia de tantos extranjeros en fechas no vacacionales! que hacia pensar que en vez de Barcelona podías estar en Roma, Londres, Milan, etc) e incluso de condición social. Si antes era más presente la presencia del típico rocker de patillas, ahora se ve de todo, desde el más melenudo al calvo (quizas por el peso de la edad! que todo acompaña!), desde el niño al que su padre o madre le da a conocer al Boss por primera vez al más veterano de guerra que presume de tantos y tantos conciertos con Bruce, gente de clase alta que por un día seja su corbata por una buena chipa de cuero y cabello al estilo libre, pijitos con jersey Burberrys, etc, etc. Y es que el poder de Bruce es tan fuerte que nadie se resiste…
Dos días de diez horas de espera acompañado de Promise, una persona impresionante en todos los sentidos. Yo era de los que iba solo a los conciertos del Boss (y llevo unos 16) pero gracias a Stone Pony me he dado cuenta de que mas que amigos he encontrado gente que te llega muy dentro y no digo nombres porque si no sería una crónica sin final…
A pesar de la larga espera, tanto fuera como dentro, cuando se te presenta el Boss y tan cerca como podeis notar en las más de 300 fotos hechas, todo se olvida, del cansacio, del mundo que está fuera de estadio, etc. La banda sonora previa al concierto es de la música que tanto ama Bossu o mi brother TWO, blues de los setenta, rocknroll, etc y cuando empieza a sonar Last dance, de Donna Summer, como homenaje por su muerte, Springsteen salta al ruedo para encarar un tema que pone a todo el estadio en un grado de locuar bestial. Badlands suena bestial con un solo de saxo donde no vemos a Clarence pero a sí un Jake Clemons que fue de menos a más a lo largo de las más de tres horas de rock. Los atronadores “Hola Barcelona, hola Catalunya, hola Barcelona, hola Catalunya, badalona” (jjjejeejeje), hacen mover los cimientos del estadio y del corazón de más de uno. Tras un caluroso Badlands, Springsteen entra de lleno en el corazón de esta gira que no es otro que el material impresionante de su Wrecking Ball. We take care of our own y Wrecking ball hacen saltar a todo el estadio viviendo los presentes un estado de excitación inpensable ante cualquier otro artista. Y es que lso fans de Bruce lo vivimos segundo a segundo y más cuando estas en la arena, que es donde me gusta vivir el viaje de mi amigo Bruce. Su coraje, su entrega, sus gotas de sudore te llegan hasta ti y tú las compartes con él.
El estadio sigue en estado de guerra, con temas como No Surrender o Death To My Hometown llegando a lo más dentro de mí… pero llega el momento de havblar y Bruce lo borda en el tema My City In Ruins llamando a todos aquellos que pierden y lo que queda para siempre. A todos, y a Bruce, nos llega el mensaje y nos hace añorar al tío de Jake o a Danny. La sombra de los caídos presentando a toda su banda y excusando a su mujer que nos envía besos desde New Jersey. My City emocionan como pocas veces..
Tras al liturgia de homenaje llega el momento de volver al rock, de poner o de quitar la tensión vivida, con temas comoo Out In The Street o un inesperado Talk To Me, tema de lo más popero, en el que Bruce parece perder el ritmo pero lo acaba llevando a su terreno, al rock más brucero posible.
Y llega el momento de los indignados, un tema que a unos le disgusta y a otros les hace saltar y emocionar… Con Jake Of All Trade, Bruce incendia las conciencias de todos llamando a la rebelión y dando el apoyo total a los que s emueven desde el 15N. Un tema que lleva a la locura a más de uno que em aciompañaba en el pit ( y que noto en mi cuerpo por los constantes golpes en la espalda).
Tras los tonos de rebelión llega un momento culminante para los que llevamos tiempo devorado los discos del Jefe. Una dura, e impresionante Youngstown seguida de una musculosa Murder Incorporated demuestran el poderío de la E Street que suena de muerte, sin concesiones, con la sección del aire a raya y los siempre habituales solos de súoer Little Steven
Johnny 99, You Can Look, She’s the one (al ritmo Bo Diddley) llevan al delirio que se culmina con un tema nuevo, y alujcinante, como el Shackled And Drawn donde Bruce se desenvuelve como pez en una pecera. Se acerca a su gente y se produce la locura, todos quieren tocar al Dios y veo a mi amiga Promise medio aplastada por un gigantón inglés. La rescato, como puedo, y cuando nos centramos llega el Wainting, tema imprescindible para alargar la fiesta donde Bruce hace cada vez más kilómetros para buscar a los más jovenes y que cante la estrofa tan pegadiza.
Jake brilla en The Promise Land, otro himno que canta todo el estadio, convertido ya en un coro monumental ante un Bruce que se emociona..
Con un impresionante The river nos damso cuenta de la voz mejorada de Bruce respecto a otros directos,. Su voz llega a todos los tonos , desde el más duro al más delicado, bordando la emoción en estado máximo y veo caer lágrimas en más de uno ( y me incluyo).
Y Bruce me hace soñar con un Prove It All Night que te deja sin palabras. Una introducción que no hacía desde el 1978 y que convierte a este tema en uno de los grandes de la noche, pero Bruce no da concesiones y lo enlaza con una llamada a la fiesta (Hungry Hearth), una vuelta de tuerca tex-mex con We’re alive y un final demoledor con un Thunder road que suena como antaó, o sea, im presionante!!!
Con el cuerpo hecho polvo tras lo vivido tanto fiisicamente como psicologicamente, todos queremos más y más mientras Bruce demuestra su arte sobre la stavblas con el típico no puedorr, uno más que provocan la carcajada del respetable que quiere más y más Bruce.
Los bises comienzan con Rocky Ground que, en directo, gana muchos enteros y emociona con las voces y Bruce, tras esta pausa musical, se lanza a los grandes clásicos y final de fiesta con un empalme total, y con la sluces encendidas, con Born In The Usa, mi tema Born To Run, Bobbuy Jean, Dancing In The Dark (donde las chicas disfrutan de su momento pantallazo lanzando besos a un Boss que los responde!) y un final memorable con Tenth Avenue Freeze out que sirvió como homenaje final al gran Clarece, presente en todos a pesar de su ausencia. «And the Big Man joined the band…», dice la letra. Emoción en todos y una ovación de las que te entran directamente en el corazón tanto del público como del propio Bruce ya que observo, y lo tengo a metro y medio, como las lágrimas caen por su cara totalmente emocionada ante la demostración de su gente. Emoción total para un final en el que Bruce se despide con la señal de que nos lleva en su corazón.
Una noche vivida segundo a segundo, de estado de locura total, que no te das cuenta de la cantidad de temas que ha tocado, de que lleva más de tres horas cuando ves el reloj del Lluís Companys, una noche donde poco podré descansar porque el viernes llega el turno de las despedida de mi amigo Bruce de su ciudad porque Barcelona es su ciudad y sus directos lo demuestran, y de una noche donde soñé con los tenas que oiria unas cuantas horas más…
Y como suele pasar con Bruce, sus diorectos son diferentes a los de cualquier artista de alto nivel que se precie. Bruce lo calcula todo y sabe dar lo que el público espera y pedazo de concierto que se marcó. Si el del jueves fue de aquellos que te dejan sin aliento, el del viernes es de lo que aseguran mi fe en este genio de la música y de la fidelidad que le tendré hasta el final de sus días…
El estadio no se llenó pero presentó un gran aspecto, y aguanté el fresquillo en la larga espera en los aledaños del estadio pero fue una espera más que deseada porque estaba a punto de vivir uno de los directos mejores de Bruce de todos los tiempos, Con la mente en el concierto previo. No me volvió a gustar la espera, casi cuatro horas de espera en el estadio, lo que hizo que muchos protestaramos cuando el concierto ya casi pasaba una hora de lo previsto (nadie da explicaciones?).
Pero como soy tan fan, somos tan fans encuanto sonó Night!!!! Todo cambió. Empezó la revolución total, mi cuerpo se movía a un ritmo frenético que no recuerdo en mucho tiempo. No empezar con Badlans y incoporar em los inicios, dos grandes maravillas como The Ties That Blind y Two Hearts (donde me acordé de mi hermano de sangre, TWO, como me hubiera gustado vivir con él esta experiencia más que religiosa) fue la comunión decisiva de lo que estaba a punto de vivir.
Sigieron las ya cvlásicas, y fijas, Wrecking ball, Death to my hometown y My city of ruins (con nueva llanto a los desaparecidos pero comentado que hay E Street para tiempo).
Y Bruce sabiendo que estaba ante la cita decisiva, ante la despediada ante su mejor público, empezó con su guitarra en mano a dar trallazo tras trallazo y a cual más maravilloso: Spirit in the night (bestial Nils!) y nada menos que The E Street Shuffle, en su primera interpretación en Barcelona, y con un ritno bestial en la sección de viento.

bruce springsteen barcelona 2012

Con la quinta puesta, Bruce se desbócó por completó, se vació al estilo de Pep Guardiola, lo diotoso, lo corrió todos…Novedad tras novedad, hasta once temas diferentes respecto al concierto anterior…que bestia!!! Más de uno de mi lado me comentaba que este tío nos mataría porque escuchar en directo llamarazos como Trapped, Downbound train y Because the night es lo que hace creer que no hay nada más que Bruce en estos tiempos tan grises. Bruceeeeeeeeeeeeeeeeeee
Volvió a dedicar Jack of all trades a los indignados y el 15M, y volvió al orden del día anterior: Working on the highway cpn Bruce a menos de un metro me removió hasta el estomago y mis piernas que no cesaron de bailar.
Ritmo frenetico, el públido pálido ante el torbellino de Bruce que con Racing in the street, tótem de Darkness on the edge of town y gran piano de Roy Bittan provocó más de un desmayo en las gradas..
Badlands cerró el repertorio, y los bises Bruce nos regaló con el repoquer poniendo el pabellón loco con un Ramrod alucinante. Y ano podía más, estaba agtónito y aguanté como pude el tramo final en plan fiestero idéntico al del jueves…,
La primera noche …29 canciones (récord de la gira) y esta noche han sido 28.

Solo acabo diciendo GRÂCIES BRUCE!!!!

Fotos Bruce Springsteen Barcelona 18.05.2012

Los fans más madrugadores

Dos jóvenes de 9 y 12 años recibieron al artista a las cinco de la mañana en El Prat

Los fans más madrugadores, Quique y Ana, posan con su ídolo. EL PERIÓDICO

MARTA CERVERA
BARCELONA

La primera sorpresa de Bruce Springsteen a su llegada a Barcelona a primera hora de la mañana, cuando todavía no había amanecido, fue encontrarse a dos jovencísimos fans nada más salir del aeropuerto del Prat. «Pero, ¿qué hacéis aquí? ¡Si es muy pronto y sois muy jóvenes!», fue lo primero que dijo el crack norteamericano al ver a Quique, de 9 años, y Anna, de 12. El avión privado procedente de Las Palmas que el Boss y su banda tomaron justo después de acabar su último concierto aterrizó a las 5.10 horas de la mañana. En el aeropuerto, a parte de los chicos acompañados de su padre, había cuatro seguidores más.

Springsteen no paraba de mirar la camiseta que llevaba puesta Anna, con una foto en la parte delantera donde sale ella posando con Patti Scialfa, la esposa del cantante. Y en la parte de atrás, había estampada otra imagen en la que salía Anna, pero esta vez acompañada del propio Bruce. ¿Estaré todavía soñando?, debió de preguntarse el rockero norteamericano. Pero no. La locura que desata entre sus fans llega hasta el extremo de que un padre -que prefiere quedar en segundo plano y pide que no se publique su nombre pese a enviar él la foto- se levante a estas horas intempestivas para viajar desde su casa, situada a 50 kilómetros de Barcelona, y plantarse en el aeropuerto con sus dos retoños a la espera del encuentro con su ídolo. «Esto es un recuerdo imborrable, lo llevarán consigo siempre», decía ayer el orgulloso papá. Que ella ya tuviera una foto con Springsteen hecha en su última visita en el 2009 no les parecía suficiente.

Ayer Springsteen estampó su firma en la camiseta de Anna. En la de Quique no hizo falta (ya la tenía). Fue la que Anna se puso para su primer encuentro con el Boss. A este ritmo, quizás acabe saliendo en el libro Guinness de los récords como la fan que más veces se ha fotografiado con el autor de Born to run.

De vuelta a casa, antes de ir al colegio, ni uno de los dos podía pegar ojo. «Estoy tan nervioso que no puedo ni respirar», dijo Quique a su padre, que ha inoculado la sprinsteenmanía a sus vástagos. Ante la dificultad de acudir todos al primer concierto, para el que ya no hay localidades, el padre optará por ir hoy con Anna y mañana con Quique. Para un fan como él, que descubrió al rockero en la gira deTunnel of love de 1989, no será ningún sacrificio. Todavía hoy se lamenta de los dos únicos recitales a los que no pudo ir: «Al del Tívoli, porque había poquísimas entradas. Y tampoco al de Badalona, cuando vino sin la E Street Band».

ACAMPADOS EN MONTJUÏC / La tradicional estampa de la acampada de fans a las puertas del lugar donde actuará la estrella (alojado en el Hotel La Florida, mientras el resto de la banda pernocta en el Hotel Arts) empezó a formarse ya el pasado lunes. Las primeras en plantarse a las puertas del Estadi Olímpic de Montjuïc fueron unas chicas israelís que llegaron a Barcelona con intención de llegar antes que nadie, Y una de ellas, Yael Galor, explicó que montan guardia y se organizan «para no tener que estar todo el día al pie del cañón» sin que les quiten su privilegiado puesto.

We’re ready for the Boss

Ya ha llegado el gran día. Estamos preparados para disfrutar de los conciertos en Barcelona. No fallaremos.

EL CONCIERTO DE BARCELONA AL MINUTO. #BRUCEBCN

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Estas son nuestras entradas:

Backstage Tour Experience de Bruce Springsteen en Barcelona. 16.05.2012

Hay veces que la Diosa Fortuna te sonríe y así ha sido.

Esta mañana he estado en la Backstage Tour Experience de Bruce Springsteen en Barcelona.

Evidentemente no me he encontrado con nadie de la banda, que seguro que estarán en las Canarias disfrutando de la playa hasta última hora. Yo haría lo mismo..

Hemos visto los camerinos, incluido el de Patti Scialfa, que igual se une a la E-street Band para los conciertos de Barcelona. También todo el backstage, catering y tal, pero ni rastro de los artistas o de los instrumentos, que debían estar volando hacia Barcelona.

En las fotos se ve que queda mucho por hacer.

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El vendaval Springsteen ya ha llegado

Por: Fernando Navarro | 11 de mayo de 2012

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Si vives en España, es imposible escapar al vendaval Springsteen. Difícil lo tienes, si lo que quieres es que no te salpique o no encontrarte con algo relacionado con el boss en estos días. El domingo arranca la gira por Europa, con parada en Sevilla, y toda la información sobre él se dispara. El rockero de masas ya está en todas partes. Esta ruta norteamericana no es tampoco indiferente ante este acontecimiento. De hecho, en los últimos días este escribiente casi no ha hecho otra cosa que ver a Springsteen por todos lados y eso que la gira no ha comenzado.

Por eso, desde aquí, un aviso a navegantes. Mañana, los seguidores de Bruce Springsteen pueden disfrutar de un Informe Semanal (TVE, 21.30 y también en distintas programaciones de 24 h.) dedicado a la figura del músico de Nueva Jersey y su relación con España. Coordinado y elaborado por Marcos López, presentador de los Informativos del Fin de Semana de TVE y talentoso compañero de profesión, esta edición de Informe Semanal se referirá a la trascendencia de la figura social de Springsteen, el impacto de su música, los cambios y vaivenes musicales de los últimos años en solitario y con la E Street Band y su capacidad para convocar a decenas de miles de personas, con especial atención a España, uno de los lugares donde más personas acuden a sus conciertos y más fechas reserva en sus giras europeas.

Para ello, el programa de La Primera entrevista a seguidores, coordinadores de clubs de fans, promotores, músicos y críticos musicales. Tengo la suerte de haber compartido con Marcos una gran noche de conversación para la entrevista que me hizo para este reportaje y, sin saber cómo será el producto emitido, no me cabe la menor duda que guardará la pasión que él desprende por la música de Springsteen en particular y el rock en general.

Bruce

No es la única parada que el seguidor o curioso por la obra de Springsteen puede hacer estos días. En las librerías, también hay material jugoso. Se trata del libro Bruce Springsteen: De Greetings from Asbury Park a la tierra prometida (Random House – Grijalbo), coordinado por Magela Ronda. Un verdadero regalo para el fan de toda la vida. Una golosina difícil de superar donde cada capítulo incluye análisis de discos, giras correspondientes, con crónicas de conciertos, testimonios exclusivos de fans de todo el mundo, crónica vital del músico en cada momento, comentarios seleccionados de Springsteen y un material fotográfico y de memorabilia exquisito.

Soy uno de los autores (junto a Ignacio Julià, Julio Valdeón Blanco, Javier Pérez de Albéniz, Jordi Bianciotto, Nando Cruz, Héctor García Barnes…) que han dado forma al contenido del libro, pero no por ello quiero que se pierda la posibilidad de recomendarlo. Sería un error. En serio, como le dije a la propia Magela el día que pude verlo terminado, creo que no se ha hecho un libro de estas características sobre Springsteen en España, tan bien cuidado, con tanto mimo, con tanta variedad de perspectivas. A todo lo dicho hay que sumar las firmas de los mejores críticos de la revista Backstreets (Charles Cross, Jonathan Pont, Erik Flannigan, Chris Phillips) o las entrevistas hechas a miembros de la E Street Band a cargo de Salvador Trepat, director de Pointblank. Cualquiera que guste de leer de música y de Springsteen estaría haciéndose un gran regalo adquiriéndolo. Todo el mérito de Magela y su equipo editorial.

¿Qué tiene Bruce Springsteen para generar esta lealtad entre sus seguidores y hacer tanto ruido? Tarea difícil es desdeñarlo y explicarlo. Mientras tanto, toca esperar al comienzo de la gira, escuchar su música y, claro, leer sobre él. Leer mucho sobre él. A los interesados, permanecer atentos desde mañana a El País, en sus ediciones de papel y web, porque será un fin de semana en el que el vendaval Springsteen pasará con fuerza. Esta Ruta Norteamericana ya se agita con la promesa de tormenta y ofrece el siguiente texto del periodista musical Miguel Martínez para el disfrute y el debate de todos.

“Wrecking Ball”, o el gospel de (y para) Cipriano Algor

Texto: Miguel Martínez

En cierta forma, parece haberse consensuado entre los entendidos, expertos, portavoces, etcétera, en la materia Bruce Springsteen (en la materia y en su material), y ahí entran veteranos y también los más o menos recién llegados, que hay dos Bruce Springsteens: el de los 70 y los 80 y el de después. Siendo el primero, claro, el bueno, el mejor, el auténtico. Ya sabes. Así que con tanto generador de opinión pública dándole a dicha manivela, esa es la realidad que se ha impuesto. Debo ser uno de los pocos que no comulgan con esa hostia. Perdón, opinión. Tampoco con la contraria, aviso. De los pocos que piensa que “Lucky Town” es un álbum que ocupa una de las posiciones centrales de su carrera (volveré a eso más tarde). De los pocos que sitúa “57 Channels (And Nothin’ On)” en la parte alta de sus movimientos infravalorados / incomprendidos. De los pocos que ven a “Man’s Job” y “Girls In Their Summer Clothes” como reválidas superiores, gramo por gramo, a “The Brokenhearted” y “Breakway” -ambas en “The Promise”- de su obsesión (but in a good way) con Roy Orbison. Y así podría seguir un rato largo, pero no es plan.

Y no lo es porque estoy aquí para hablar de “Wrecking Ball”. Un disco que, en sintonía con lo que has leído hasta ahora, considero que se puede conectar con “Darkness On The Edge Of Town” y “Nebraska” usando la misma lógica que al escuchar esa epatante canción que es “You’ve Got It” hace que notemos (¿lo notas?) que por esa misma curva echó humo hace veinte años el tren de “Cross My Heart”: aquel fue otro movimiento infravalorado, con la apropiación / adaptación (acreditada) de parte de la letra del tema homónimo del bluesman Sonny Boy Williamson II, su mayor guiño en estudio al blues hasta el “Countin’ On A Miracle” acústico, pasando casi tan desapercibida como ahora la sombra (no acreditada) de la tercera estrofa de “Yakety Yak” de The Coasters sobre la primera de “Easy Money”.

Lucky-town

Volvamos a “Lucky Town”. Fue ahí donde Bruce se soltó el pelo con el gospel, máximo común denominador entre sus influencias desde que rompió con la E Street Band en 1989 hasta ahora -sin olvidar, claro, “We Gonna Get Out Of This Place” en la versión de The Animals, su querido Eric Burdon siempre ahí-. Ha habido otras inspiraciones recientes, pero el gospel es el palo mayor de casi todos sus barcos desde hace veinte años. Fue la brisa que empujó al mejor de sus dos discos del 92, a “The Rising”, a su buceo en el cancionero de Pete Seeger y, también ahora, a “Wrecking Ball”. Por no hablar de “Devils & Dust”. No me estoy refiriendo solo a la música con esto del gospel, también a las letras: la presencia de imagenería religiosa ha subido en sus canciones más que la marea, para luego no bajar. Un lenguaje que llega por la derecha para contar historias desde la izquierda. Todo eso también se soltó el pelo en “Lucky Town”, aunque, ya lo sé, ya, que venía de muy lejos, de antes incluso que pusiera a aquellas monjas calvas a correr en “Lost In The Flood” en 1973 por los pasillos del Vaticano. Y vayan ustedes a saber si después de lo de tocar “Bishop Dance” en Newark el 2 de mayo igual cualquier día también cae en directo “If I Was The Priest”, otra rareza de su cancionero aún más rara.

Resumiendo: si el disco que incluía “If I Should Fall Behind” era gospel para la celebración de un nacimiento (pongamos el de su hijo Evan James, o el de unos días mejores, o el de un salto al vacío sin la E Street Band, o el de los tres juntos) y, de rebote, para encarar los miedos que venían con eso, el de “Wrecking Ball” es gospel para sobrellevar (no están los tiempos para celebraciones) unos días peores, los del derrumbe de un mundo y el advenimiento de otro, un viejo conocido (“hard times come, hard times go”, canta en el título que bautiza al álbum) que ya nos tiene rodeados. Un viejo conocido que se parece mucho, porque es siempre el mismo, al que describe José Saramago en su libro “La caverna”. Sí, “Wrecking Ball” es una muy certera -por cierta, sabedora y bien informada- banda sonora para escuchar mientras se piensa en el Centro, ese inmenso gigante gris, monstruoso, que, como en “Death To My Hometown”, trae la muerte al mundo del alfarero Cipriano Algor, protagonista de esa obra del escritor portugués como podía haberlo sido de “Jack Of All Trades”.

Con esa idea me quedo y le doy vueltas. Mientras, voy leyendo críticas sobre la última entrega discográfica de Bruce. Las repaso y tengo la sensación de que, como ocurrió con “Lucky Town” en su día, y hasta con “We Shall Overcome: The Segger Sessions” en el suyo, en el fondo, salvo excepciones, no se valora (o cuestiona) este disco por lo que es, sino por lo que no. ¡Qué vuelva el Springsteen rockero de los 70!, dicen algunos. ¿Cuál, el de “Mary Queen Of Arkansas”, el de “The Angel”, el de “4th Of July, Asbury Park (Sandy)”, el de “Meeting Across The River”, el de “Factory”? Tranquilos, guitar heros, no arméis las de Cain, que ya regresará. Ahora, como informa “We Are Alive”, anda por Maryland en 1877 o Birmingham en 1963. O por tu ciudad afortunada en 2012.

PD: Cuando hace unos años preguntaron a Springsteen cuál era el estadounidense vivo a quien más admiraba como inspiración, respondió que el escritor Philip Roth. “Que con más de 60 años esté haciendo un trabajo con tanta fuerza, tan lleno de revelaciones sobre el amor y el dolor emocional, esa es la manera de vivir tu vida artística”. Hey, guitar hero, ¿quieres revelaciones sobre el amor y el dolor emocional? “Rocky Ground”. Ah, no, que “es rap”, como “57 Channels (And Nothin’ On)”. Vaya, con la iglesia hemos topado.

Texto: Miguel Martínez, periodista, asesor y promotor musical.

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