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El otro blog de José Luis

Música, cine, geek life

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Alfred Hitchcock: The Masterpiece Collection (10 Blu-Ray)

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Este magnífico pack de películas incluye:

Sabotuer (Sabotaje) (1942)
Shadow of a Doubt (La Sombra de una Duda) (1943)
Rope (La Soga) (1948)
Rear Window (La Ventana Indiscreta) (1954)
The Trouble with Harry (Pero… ¿Quién Mató a Harry) (1955)
The Man Who Knew Too Much (El Hombre que Sabía Demasiado) (1956)
Vertigo (Vértigo) (1958)
Psycho (Psicosis) (1960)
The Birds (Los Pájaros) (1963)
Marnie (Marnie la Ladrona) (1964)
Torn Curtain (Cortina Rasgada) (1966)
Topaz (Topacio) (1969)
Frenzy (Frenesí) (1972)
Family Plot (La Trama) (1976)

Las películas se presentan en un fabuloso libro (cada hoja una película) que incluye las portadas originales de las películas y material complementario. TODAS las películas del pack están en castellano (doblaje y subs) salvo Topacio, se ven estupendas y se escuchan bastante decentes.

A la venta en amazon a buen precio:

https://www.amazon.es/gp/product/B008RLD1VY

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Comparativa: ¿Contrato HBO, Movistar o Netflix?

Analizamos el catálogo y las funcionalidades de estas tres plataformas ante la inminente llegada de HBO a España

El crecimiento de la televisión de pago en España sigue sin alcanzar su techo. Uno de cada tres internautas, según datos de Kantar, accede ya a este tipo de contenidos premium. Sin embargo, hay un dato aún más revelador: un 15% de los españoles está suscrito a plataformas de vídeo por internet como Netflix, Wuaki, Filmin… Una cifra que ha crecido siete puntos en el último año. «En la contratación de servicios audiovisuales nos estábamos quedando atrás con respecto a la media mundial, probablemente por la importante oferta de la TDT. Este año se ha producido un importante avance tanto a nivel de equipamiento (incremento de la penetración de Smart TV), como de contratación de servicios de TV de pago y online. En estos últimos la penetración prácticamente se ha duplicado», apunta Alberto Relaño, director de Digital de Kantar TNS. En este mercado al alza, pero con un buen número de competidores, entrará de forma inminente HBO dispuesta a plantar cara a gigantes como Movistar y Netflix.

HBO
HBO, que se lanzará antes de final de año, llegará a España de la mano de Vodafone. Incluirá en su catálogo más de 3.000 contenidos, entre los que se incluyen documentales, películas y series nuevas en España como «Westworld», «Divorce» o «El exorcista» y nuevas temporadas de éxitos como «Juego de Tronos», «True Detective» y «Girls», que se estrenarán a la vez que en Estados Unidos. Tal y como Movistar+ se apresuró a apuntar en un comunicado, la plataforma compartirá la primicia de los nuevos cursos de estas ficciones con la televisión de Telefónica. Su precio será de 7,99 euros, cada cuenta se podrá usar de forma simultánea en dos dispositivos y se podrá contratar de forma independiente o con Vodafone TV. Los clientes que tengan el paquete total de televisión disfrutarán del servicio gratis. Las tarifas más altas (One L, XL, Red L, XL o Internet Movil L) tendrán un periodo gratuito de prueba de dos años, y las medias (Red M, One M) de tres meses.

Movistar 
La alianza entre Vodafone y HBO ha puesto en guardia a Movistar, que reivindica su extenso catálogo. Más allá del deporte, tiene canales propios como #0, Non Stop People y Canal Orbe21 y paquetes de cine y series. Además de contar con algunos de los grandes éxitos de HBO, la plataforma llegó a un acuerdo con Showtime, otro de los pesos pesados de la ficción americana, para ofrecer en exclusiva sus series («The affair», «Billions», «Twin Peaks», «Masters of sex», «Ray Donovan»). Su oferta seriéfila, formada por contenidos bajo demanda y los canales Series y Series Xtra, cuenta con más de 3.700 episodios. Su coste, a no ser que el cliente cuente con el paquete premium, es de 7 euros al mes. También ofrece un paquete de cine por 10 euros al mes que incluye seis canales temáticos y más de 1.500 películas bajo demanda. Cada cuenta se puede usar hasta en cuatro dispositivos, pero solo en uno de forma simultánea.

Netflix 
Otro gigante audiovisual especializado en el entretenimiento no deportivo es Netflix, que acumula más de 80 millones de suscriptores en 190 países. Su precio oscila entre 7,99 y 11,99 euros, dependiendo de los dispositivos que desee ver simultáneamente. Produce y estrena mundialmente series como «Black Mirror», «Stranger Things» y «Las chicas Gilmore», entre otras.

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Otras opciones son Filmin o Wuaki, y pronto se sumarán Amazon y Sky. Más opciones y más competencia.

Por qué Jason Bourne mola más que James Bond

El agente 007 ha quedado obsoleto: Bourne le ha quitado el trono con su monogamia, su empatía y su anarquismo.

Jason Bourne cae bien, de primeras, por el peso de la tradición: el escritor estadounidense Robert Ludlum lo dio a luz en 1980 con El caso Bourne, lo engordó con El mito de Bourne (1986) y lo remachó en forma de El ultimátum de Bourne (1990). Luego pasó lo de siempre: que el personaje -de un vigor que ya apuntaba maneras cinematográficas- se independizó de su carne primigenia, como la sombra de Peter Pan yendo a su rollo. Ya los millenials mamaron esas películas veloces de tiros, bombas y estoicismo protagonizadas -excepto una- por Matt Damon y dirigidas por Paul Greengrass. Ahí el curtido Damon dando vida a ese ex miembro élite de la CIA que sufre episodios de amnesia traumática, lucha por descubrir su identidad y, mientras, hace de raspa en el ojo de la manipuladora red de espionaje de Estados Unidos. Es un antihéroe con conciencia: quiere desaprenderse y dejar de ser esa máquina de matar para la que fue entrenado.

Esta entrega (Jason Bourne, 2016) está salpicada de guiños a la actualidad, dado que poco queda que rascar en el viaje interior del titán-que ahora dice que lo recuerda todo y que ya sabe quién es-: se trata la cuestión de las libertades que cedemos por la seguridad -ficticia- que nos ofrecen, la protección de derechos civiles frente al control de los gobiernos, la polémica Snowden, el capitalismo y las mentiras y los abusos de los poderosos. Bourne por Grecia, escondido entre los manifestantes de la Plaza Sintagma; Bourne en la frontera con Macedonia, aludiendo a la tragedia de los refugiados; Bourne en Londres y en Las Vegas, iconos del neoliberalismo.

“El agente 007 pertenece a otra era, al hombre ese que dispara en todas las direcciones pero que no quiere salpicarse el traje; un icono de hermosura que rodea la cintura de demasiadas mujeres”

James Bond se queda mirando y soplando tristemente el rastro de humo que deja su pistola: se ha quedado anticuado. El agente 007 pertenece a otra era, al hombre ese que dispara en todas las direcciones pero que no quiere salpicarse el traje; un icono de hermosura que rodea la cintura de demasiadas mujeres -cosificándolas- y que está muy preocupado por no desmarcarse del dandy que le late dentro. Matt Damon lo ha dicho claro: “Estoy seguro de que en una pelea entre los dos, ganaría Bourne”.

Él es omnipresente, está confundido, es valiente y bondadoso -en el fondo-. Un tipo de pocas palabras en estos tiempos de charlatanes, ya que Matt Damon sólo tiene 25 líneas de texto en toda la película. Arrostra, sólo existiendo, una sociedad hiperdigitalizada, sumergida en la crisis económica y en el cerumen moral. Por todo eso nos gusta. Nos gusta muy en serio Jason Bourne porque -dentro de la poca hondura filosófica de la historia- alude a una parte anárquica de nosotros muy difícil de sacar a flote sin que nos despidan del trabajo o nos deje la pareja o avergoncemos a nuestros padres.

1. ES UN ANTISISTEMA

Bourne no está ni dentro ni fuera del orden establecido: resulta un extraño, un anacoreta en los dos lados del río. No es un tipo underground -a él le mueve su historia personal, no va buscando la salvación del mundo a toda costa- pero, obviamente, repudia el sistema que le ha engañado, el que le utilizó y le puso una trampa para que trabajase para la CIA. Pocos amigos tiene el bueno de Bourne: lo persiguen asesinos profesionales, mercenarios paramilitares, ex compañeros de los cuerpos de inteligencia. Y él ahí, todo resistencia. Representa esa fuerza bruta y honesta fuera de la ley que a todos nos gustaría ser durante un rato, ese plantar cara cuando el mundo nos achanta y los intereses de otros tratan de oprimirnos. Dentro de su rebeldía, encima es un crack. Antes que matarlo, la CIA prefiere convencerlo de que vuelva con ellos. Toda la película se desarrolla en esa dicotomía: si te volamos la cabeza, bien, porque molestas menos, pero si te lo piensas dos veces, aquí estaremos.

2. RESPETA EL LEGADO DE SU PADRE

Esta historia de la herencia emocional siempre vuelve esponjoso al público. Bourne no es de estos villanos insensibilizados que han dejado de tener lazos con familia y amigos. Él está solo, claro, él es su propio equipo, pero lo acompaña el recuerdo de su padre, un antiguo agente de la CIA. Muchas de las decisiones que va tomando están condicionadas, primero, por su deseo de que su padre se sintiese orgulloso de él, por su afán de recoger la enmienda del progenitor asesinado. Y, después, por encontrar al culpable de su muerte y hacer justicia.

3. DEFIENDE LA LIBERTAD DE LOS CIUDADANOS

Bourne está del lado del débil. En este caso, de la población que se deja engañar por los servicios de inteligencia, que cede su intimidad y engorda el poder de los de arriba sin saberlo por la vía digital. En la película aparece una suerte de Snowden -que acaba de inventar un sistema de bloqueo del espionaje en dispositivos- contra quien el gobierno quiere atentar y al que nuestro protagonista protege. El mismo Matt, personalmente, se ha manifestado al respecto: “Me alegraron las filtraciones de Snowden y Assange. Me siento agradecido por saber lo que está pasando”.

4. NO ES UN SANGUINARIO

Al menos, no en esta película. El hombre se cuida de liarse a tiros a la primera de cambio, y eso que le buscan la boca: tiene un francotirador todo el día detrás. Pero él, nada. No pierde los nervios. No tiene inquina, no va buscando venganza. Tampoco hace excesivos alardes de fuerza. No es como Cristiano Ronaldo cuando marca un gol: no peca de sobreactuación ni brama como un gorila. Jason Bourne elige ser un ser humano en vez de un primate con arma. Y eso -dentro del contexto violento del filme- es de agradecer.

5. RESPETA A LA MUJER

Aquí Matt, en su papel de tipo algo perturbado pero íntegro, no está pensando en líos de faldas. Ni siquiera cae rendido ante la inteligencia, la audacia y la belleza de esa Alicia Vikander que interpreta a Heather Lee, una experta informática de la CIA que pretende regenerar los servicios de inteligencia y quiere darle una oportunidad a Bourne. Damon define su personaje como “monógamo en serie ” y lo contrapone con James Bond, del que dice que es “un misógino al que le gustan los martinis y matar gente y no le importa nada más”.

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Blade Runner y el misterio Vangelis

Esta es la verdadera historia de la banda sonora de la película de Ridley Scott , posiblemente una de la más influyentes y decisivas de la historia del cine.

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En noviembre del año 1979, Ridley Scott está impactado por una serie de “jingles” para anuncios de todo tipo, que siempre llevaban la firma de Producciones Nemo. Ridley descubre que el músico que estás detrás de esos extractos de temas no es otro que un tal Vangelis, que en los años sesenta había tenido cierto éxito con un grupo griego llamado Aphrodite´s Child, creado con su primo carnal Demis Roussos.

Scott localizó a Vangelis y le pidió música para un “spot”, un anuncio que rodaba en aquellos días para Channel º 5, el famoso “Share the fantasy” y que es tan recordado en estos días, porque al final del anuncio se oye la voz de Leonard Nimoy, que dice la famosa frase “Share the fantasy”. Así fue como Ridley Scott y Vangelis se conocieron para crear más tarde el fenómeno indescifrable llamado “Blade Runner”.

Cuatro años antes, Vangelis había podido reunir el suficiente dinero para crear un estudio ultramoderno en el último piso, en el tejado de los Hampden Gurney Studios, muy cerca de Marble Arch, en Londres. Vangelis había invertido más de millón de libras esterlinas en el estudio, gracias a su nuevo contrato con la discográfica RCA. Vangelis hubiera preferido comprar los Command Studios, donde Roxy Music habían grabado su primer disco, pero los dueños no le dieron opción para el local, pero sí que compró muy barato mucha tecnología que estaba en el estudio desaparecido.

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Vangelis tuvo la suerte de que compró el estudio justo cuando aparecieron los primeros sintetizadores polifónicos. El músico griego, poco a poco, pudo hacerse con el sintetizador Oberheim de cuatro voces, el Roland SH3A y su favorito, el Yamaha CS80. Todos ellos aparecen en sus muy interesantes álbumes de los años setenta, como “Heaven and Hell”(1975), “Albedo o.39” (1976), “Spiral” (1977), Beaubourg (1978) y “China” (1979), Todos ellos grabados en Nemo Studios (Marble Arch) y antes de empezar con “Blade Runner” .

EL MARAVILLOSO CIELO E INFIERNO

Escucho ahora , sobre todo, “Heaven and Hell”(1975). Es una obra maestra de música clásica con sintetizadores. Todo está en ese álbum fantástico de hace cuarenta años. Allí se sugiere, se escucha, casi el tema central de “Carros de Fuego” y, desde luego, el preludio del tema de amor de “Blade Runner” , que en “Heaven and Hell” es una canción maravillosa, cantada por Jon Anderson, el cantante de Yes y que marcó sus colaboraciones posteriores.

Esa canción trascendental es solemne y mágica . Se llama “So long ago, so clear”, un tema futurista. Recordar también que otro de los temas de “Heaven and Hells”, el etéreo “Movement 3” fue utilizado como la sintonía del programa de televisión “Cosmos” de Carl Sagan.ç

Vangelis vivía sin duda sus mejores días creativos. Poseía toda la fuerza imaginativa por crear algo diferente, como una manera de volar y recuperar la fortuna que se había gastado en su recién inaugurado estudio llamado Nemo.

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Cuando Ridley Scott volvió a llamar a Vangelis en el mes de noviembre de 1979, el músico griego acababa de terminar una de sus obras tan queridas , “Opera Sauvage”. Un documental de Frederick Rossif. Una banda sonora importantísima, porque por primera vez Vangelis se había atrevido a ponerle música  a un film con las imágenes puestas en el monitor. Su primera experiencia con la horrorosa película”Sex Power” de Henry Chapier,con Jane Birkin de protagonista,   siempre le había noqueado con el cine. y no a un simple anuncio.

Vangelis era muy quisquilloso .Pertenecía al club de los que creían que la imagen “ sin un buen ruido” no era nada, como decía Hitchcock. Y esa misma técnica la desarrolló hasta grados superlativos, inspirándose en tiempo real y acostumbrándose a un “time code” en el monitor que tenía enfrente de su teclado “master”.

Así pudo hacer la banda sonora de “Carros de Fuego”. Casi artesanal, casi compás por compás, Con mucho sacrificio, porque en aquellos días no había sincronía, un “midi” entre el video de la película que veía en el monitor de su estudio y su modesto magnetófono de 24 pistas Lyrec, más barato que el Studer. Así que para inspirarse en el famoso tema central de “Carros de fuego” quizá no se sepa demasiado que Vangelis grabó a tiempo real, al piano, mientras veía el maravilloso tema “L´Enfant” de la “Opera Sauvage”. En aquellos días, el talento de Vangelis era incontenible. Todo ello con una técnica instintiva. Vangelis nunca estudió música ni sabía leerla ni escribirla.

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EL PRIMER OSCAR DE SINTETIZADORES

“Chariots of Fire” fue la primera banda sonora en ganar un Oscar con música realizada exclusivamente por sintetizadores. Ridley Scott, animado por el éxito de Vangelis y porque sabía que las máquinas eran las perfectas para hacer música para su siguiente película de ciencia-ficción , tras haber acabado “Alien”, decidió reunirse con Vangelis. El tenía que ser el creador del sonido “Blade Runner”.

El editor Terry Rawlings ya había montado “Carros de Fuego” y cuando se le nombro editor también de “Blade Runner”, Vangelis pasó a ser el número uno en la lista de candidatos elegibles por la Warner. Aunque lo cierto es que el estudio, tras el éxito de Jerry Goldsmith con “Alien” para la Fox, se había pensado en el veterano músico como el compositor ideal de “Blade Runner”.

Cuando Ridley Scott le contó la película a Vangelis no le costó ningún trabajo convencerle de que hiciera la música de su nuevo gran proyecto. Era octubre del año 1981. Vangelis tuvo que pasar por algunas pruebas adicionales. Por ejemplo, certificar que en Nemo podía grabar o ser aceptado para Dolby Stereo para el cine. Otros ingenieros de Warner viajaron a Londres para ponerle Dolby , reducción de ruido , a su magnetófono de 4 pistas para las mezclas que se habían en aquella época para el cine. Luego, más tarde, firmaría un contrato infame con la Warner, del que se arrepentiría toda su vida.

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EL “COPION” DE PINEWOOD

Un crudo día de frío del mes de diciembre londinense del año 1981, en la pomposa sala de proyección de los estudios Pinewood, Vangelis vió “un copión” más o menos recurrente de “Blade Runner”. Vangelis se impresionó de la imágenes que vio. Al mismo tiempo se asustó de la responsabilidad. Quedó cautivo de la violencia, de la desesperación por sobrevivir de los “replicantes”. La cinta que vio Vangelis se proyectaba sin diálogos ni sonido. Pero Vangelis quedó atrapado emocionalmente por las imágenes. Justo desde el primitivo inicio de ese Los Angeles de lluvia ácida hasta el final del vuelo de la paloma,cuando muere el jefe replicante Roy Batty.

Vangelis sonrió de alguna manera a Scott y le dijo que empezaría a trabajar con un loco. A cambio de la sonrisa, Ridley le dio una cinta de VHS, la vieja cinta de video de aquellos días, con parte del copión de lo que habían visto. Vangelis aún conserva la cinta ,en su casa no muy lejana del Parlamento Helénico.

Y Vangelis empezó a trabajar en su pequeña sala de los estudios Nemo. Sin horarios. Normalmente, prefería la soledad nocturna, el silencio sepulcral de las ánimas de la oscuridad, sólo alterado por las imágenes del videocasete que le entregaban poco a poco , a medida que Scott editaba “Blade Runner”.

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Musicalmente, Vangelis no tardo mucho en buscar la tonalidades menores y el estilo de una belleza triste que inunda la música de la película. La belleza intangible de los nuevos sintetizadores.

Vangelis tomó varios referentes de música en películas de ciencia ficción. Quizá la más empírica fue la música de “Clockwork Orange”, el maravilloso trabajo de Walter Carlos en la pre-historia de los sintetizadores. Aquellos increíbles sintetizadores analógicos, los de síntesis de tanto aprecio y técnica de Walter Carlos. La banda sonora de “Cloclkwork Orange” con Stanley Kubrick era del año 1971 y había tenido un éxito descomunal. Walter era un genio con la atomización y maravillosos prodigios de los sintetizadores iniciales de Robert Moog, o después con los increíbles Synergy. Walter Carlos, con el éxito del disco como banda sonora, utilizó parte del dinero para una operación de cambio de sexo. Fue en mayo de 1972. Desde ese momento pasó a llamarse Wendy Carlos.

CREAR LA MUSICA DEL FUTURO PROXIMO

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“Clockwork Orange fue una enorme referencia para “Blade Runner”, aunque no tan decisiva. Desde luego, Vangelis también se fijó del trabajo de Wendy Carlos en “El resplandor” , que no hacía mucho había visto con absoluta envidia por el trabajo de Wendy Carlos , aunque sólo habían sido dos temas de la banda sonora.

De vez en cuando, Ridley Scott aparecía por el estudio de Marble Arch. Vangelis se desesperaba. Todas las visitas estaban casi siempre relacionadas con los cambios de la edición y por tanto, de la música de la película. Vangelis en el mes de febrero de 1982 estuvo a punto de dimitir. Le hizo entrar en razón su ingeniero Raine Shine, advirtiéndole de que iban a perder mucho dinero y quizá una demanda por parte de la Warner.

Como en el caso de “Carros de Fuego”, Vangelis compuso la música y “sus ruidos” escena a escena. Un trabajo meticuloso que en estos días apenas se hace. Porque para una banda sonora “nunca hay tiempo”, como decía Vangelis.

Para los que somos profundos amantes de los “sintetizadors analógicos” y toda clase de aparatos musicales con tecnología de sintetizador de síntesis, especificaremos sin que sea muy aburrido , los aparatos y sintetizadores que mayoritariamente utilizó Vangelis en su trabajo en “Blade Runner.”.

El famoso Yamaha CS-80 fue siempre la señal de identidad de Vangelis. Sobre todo, por ese sonido imponente de “brass”, un sonido apabullante de algo que se parecía a los metales en una orquesta sinfónica. El otro instrumento mágico en la película fue el Roland VP-330 Vocoder Plus. Vangelis, normalmente, sólo lo utilizaba para cuando tenía que insertar una sección cuerda. La cuerda del Vocoder de Roland era mágica,diferente. Luego, para esa profundidad, utilizaba el Prophet 10, el de los dos teclados. Esos eran fundamentales. Como por aquella época Vangelis era un loco de la percusión también trabajaba con la Linn 1 , como batería electrónica y con el Emulator para toda clase de “samplings” de efectos o percusión, al igual que el Yamaha Gs-1 para los sorprendentes golpes de percusión, aquellos tan impresionantes del inicio de la película.

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LOS COLABORADORES HUMANOS

Como colaboradores humanos utilizó a su primo Demis Roussos para cantar en “Tales of the Future”, al impresionante Dick Morrisey para el saxo en el “Love Theme” y a su amigo Don Percival para la canción “One more kiss, Dear, al estilo de los años veinte. Y se me olvidaba la English Chamber Choir en “La muerte del Dr. Tyrell”.

Nunca sabremos si fue decisión de Vangelis o de Ridley Scott incluir al tema japonés “Ogi No Mato” del grupo nipón Ensemble Nipponia. Pero creo que la idea fue Ridley, como se demostró años después, cuando filmó la película policíaca, “Black Rain” con Michael Douglas , en Osaka. Ridley también había incluido “Quran” de Brian Eno & David Byrne , pero en los sucesivos problemas de edición , ese tema desapareció de la película.

A Vangelis le volvieron loco con tantos cambios, tantas dudas de Ridley Scott, pero necesito remarcar un detalle de su excepcional sentido musical en la banda sonora . Cuando la replicante Rachel toca el piano el “Nocturno 13” de Chopin, en el apartamento de Rick Decorad (Harrison Ford) y ,a continuación, se oye a través de la radio del apartamento, esa versión de “One more Kiss, Dear”. Los dos temas está en la mismísima tonalidad.

Vangelis terminó su trabajo en abril de 1982. Incluías las mezclas en Dolby 4 pistas como exigía Hollywood en aquella época. Ahora, normalmente, se realizan en un diez punto dos. Es decir, una mezcla para doces altavoces diferentes. El músico griego incluso supervisó las mezclas de sus cuatro pistas al formato de sonido-cine en los estudios CTS de Wembley, donde normalmente trabajaba John Barry. Hasta fue muchas veces a los estudios Pinewood donde montaban el sonido definitivo en la película. Pero ni Vangelis ni Scott estuvieron contentos de lo se hacía en Pinewood, Acabaron el trabajo en los más baratos ,pero más eficaces estudios para sonido ,los estudios Twickenham.

blade-runner_55553La guerra por la banda sonora sólo acababa de empezar. Warner Records se puso en contacto con Vangelis para que el mismo eligiera los temas que aparecerían en el famoso “Soundtrack” del film, que sólo es un simplificación del trabajo de un músico. Vangelis se negó en rotundo. Se agarro al hecho de que no hacía mucho había firmado un nuevo contrato discográfico que le obligaba a publicar todos sus trabajos en el sello Polydor. Pero es que además, Vangelis quería darle un escarmiento a Ridley Scott, que le había torturado durante cuatro meses.

COPIA PIRATA

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Los derechos discográficos los tenía Warner, pero si Vangelis o, en su particular guerra contractual, Polydor, no querían o se negaban en ceder al artista, entonces no había nada que hacer.

A comienzos del mes de junio de 1982, unas pocas semanas antes del estreno del film, circulaba por Hollywood una copia pirata de los temas que Warner tenía preparados para una hipotética aparición discográfica. El rumor era que un ingeniero del estudio de la Warner, había hecho una copia y como Vangelis estaba de moda por su Oscar con “Carros de Fuego”, el disco pirata pasó de mano en mano. En realidad, era una cassette de aquellos tiempos, para ser más exactos. El CD todavía no había desarrollado la técnica para poder crearse en privado. Aquella copia primitiva es difícil de encontrar, aunque algunos fanáticos de Vangelis la tienen. En la actualidad, si circulan copias en CD de aquel primitivo asalto pirata.

Como había que sacar una banda sonora , el estudio de la Warner decidió que se hiciera una versión lo más exacta posible de los temas de Vangelis y así apareció “Blade Runner: The New American Orchestra”. El disco era un timo para los grandes “hoolligans” del film, pero si se escucha en la actualidad, no estaba tan mal hecho.

Siete años despés, Vangelis le dio a su discográfica Polydor tres temas, los que consideran Vangelis como los mejores de “Blade Runner” para una recopilación de sus mejores obras que llevaba el título de “Themes”. Es decir, “Love Theme”, “End Titles” del final de la versión de la Warner y “Memories of Green”.

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Más adelante, en el año 1994, Vangelis, que ya no estaba preso por su contrato con Polydor, accede a que Warner, a través de su sello East/West publique una especie de “banda sonora”, con muchos temas de la película y con algunos otros inéditos, como venganza a Ridley Scott. Justos eran los que el cineasta se había cargado en la película.

En el año 2000, circulaba un nuevo disco pirata de la banda sonora de “Blade Runner” en el que se incluía el tema inicial de John Williams para el logo de la Ladd Company, que había producido el film.

Finalmente, en el año 2007, coincidiendo con el 25 Aniversario de “Blade Runner” cuando la música de Vangelis ya se había convertido en objeto de culto, se publica la versión definitiva de “Blade Runner”, con 3 CDS. Por fín, Warner, había doblegado a Vangelis. En su rendición entrega todos los “masters” originales , todo lo que grabó para la película. Warner Records también contó con el apoyo de Ridley Scott, que se atrevió incluso a escribir y recordar sus funestas visitas a a los estudios Nemo , en Marble Arch, en las notas del disco . Del triple CD, el primero es impecable. Pero el segundo y el tercer disco son un poco pesados . Es lo que tiene estas ediciones tan estrictas.

EL DISCO RUMANO

Para decir la verdad, para mí la versión con la que más disfruto es una joya de las catacumbas de la piratería discográfica. Un ingeniero rumano, probablemente un loco de Blade Runner, tuvo la paciencia de separar del celuloide la música que va por su parte en las cuatro pistas del film. Directamente. Así que nada más que se trata de una versión completa de toda la música que estrictamente suena en la película. Son setenta dos minutos de música para decirlo con precisión. Como se trata de un disco pirata rumano, tenía los sugestivos títulos de “Titlurile și Prologurile Principale”, Fiul Multiubit Aduce Moartea, etc . Un documento impagable.

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“Blade Runner”, en definitiva, es una fascinante historia de principio a fin. Todavía posee el misterio de como se equilibró esa intrigante magia entre la imagen y el sonido, en una sincronización perfecta. Imposible de repetir. Todo encaja con las imágenes, la música, los replicantes, etc.. Vangelis , que no da ni un puñetera entrevista, salvo de vez en cuando, asegura que siempre escribió la música de “Blade Runner” , pensando en que Deckard (Harrison Ford) era también un pobre replicante más.

Aunque “Carros de Fuego” ganara el Oscar, el trabajo más exquisito y espectacular de Vangelis es la banda sonora de la película de Scott. ¿Por qué?. Porque nadie ha sentido tanto con ruidos y música el futuro más cercano. Y sin aspavientos, con simples sintetizadores analógicos. La imágenes son una pura invitación a la música de Vangelis. Encajan como si una cosa hubiera estado pensado para la otra.

Vangelis recibió la noticia de la muerte de su primo Demis Roussos en Londres. El propio Vangelis se declara un viajero en la vida. Normalmente, desde que cumplió 60 años-en la actualidad, tiene 71 años- pasa más tiempo en Atenas y no es difícil verlo pasear por su calle favorita, la que es ahora peatonal, Dionisio Areopagita . Para Vangelis la “calle más bella del universo” .Aunque jamás se queda quieto en Atenas. Siempre se escapa a su casa de París o Londres.

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Hace poco le pusieron el nombre de una calle en Volos, donde nació, pero no quiere vivir allí. Últimamente se ha atrevido con la pintura, como en el caso de Bob Dylan. Incluso expuso sus cuadros en Valencia, hace ya diez años. , gracias a la amistad de Consuelo Ciscar con el genio griego. Su último trabajo es la banda sonora del film argelino “Crescule des Ombres” del cineasta argelino Mohamed Lakhdar-Hamina, estrenada hace un par de meses.. Pero todavía no ha aparecido discográficamente.
Es muy posible que su tema favorito de “Blade Runner” sea “Memories of Green”. Vangelis dice que que con las destrucción de este planeta , algún día sólo nos queden memorias de nuestra vegetación , recuerdos de un mundo verde con aquella maravillosa vida de plantas y árboles. Serán “nuestras memorias sobre lo verde”.

Pero como decía Roy Batty, el líder de los replicantes:

“No haré nada por lo que el dios de la biomecánica no te deje entrar en su cielo.”

De Plásticos y Decibelios de Julián Ruíz

Interstellar: ¿ciencia o ficción?

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Interstellar, la película de Christopher Nolan, imagina un futuro en el que la Humanidad se ve obligada a buscar un planeta alternativo para sobrevivir, debido al imparable deterioro del ecosistema terrestre. Para hallar este nuevo hogar en el Cosmos, un grupo de astronautas se embarca en una odisea espacial en la que viajan a través de un agujero de gusano y acaban ante las fauces de un agujero negro. El héroe de esta aventura vive en carne propia la relatividad del tiempo y se adentra en una quinta dimension que le permite viajar al pasado. Interstellar es una ficción, pero en su guión y diseño artístico ha participado el gran astrofísico Kip Thorne, quien logró nuevos descubrimientos gracias al trabajo que realizó para el filme.

En busca de una nueva tierra

“La exploración del espacio es vital porque en el futuro podría evitar la desaparición de la Humanidad, gracias a la colonización de otros planetas”. Hace tres meses, poco antes del estreno de Interstellar, Stephen Hawking defendía con estas palabras la necesidad de seguir desarrollando tecnologías cada vez más potentes para viajar al Cosmos, en una entrevista exclusiva que concedió a EL MUNDO. No cabe duda de que el profesor Hawking suscribiría la visión del astronauta Cooper, el personaje que interpreta Matthew McConaughey en la película, cuando le dice a su hija que “nuestro destino está en las estrellas”.

El punto de partida de la prodigiosa fábula cinematográfica dirigida por Christopher Nolan es que nuestra especie se encuentra al borde de la extinción debido al deterioro del ecosistema terrestre, hasta el punto de que prácticamente ya no quedan tierras cultivables. Ante esta amenaza extrema, a la Humanidad sólo le queda una última esperanza para sobrevivir: encontrar un hogar alternativo en el Cosmos, un planeta B habitable. A muchos espectadores todo esto quizás les suene a pura ciencia ficción, pero lo que plantea la película de Nolan -cuyo guión ha contado con el asesoramiento del gran astrofísico estadounidense Kip Thorne- no es ninguna tontería.

El actual director científico de la NASA, John Grunsfeld, en un documental del Discovery Channel basado en un libro firmado por el propio Kip Thorne-, también resalta un hecho incontestable: nuestro Sol tiene fecha de caducidad y eventualmente se apagará como todas las estrellas. Así que, antes o después, como dice el científico de la NASA que interpreta Michael Caine en la película, tendremos que diseñar una misión «no para salvar el mundo, sino para abandonarlo», si queremos evitar nuestra extinción.

Pero, ¿hasta qué punto es realista pensar que existen otras tierras habitables ahí fuera? Si tenemos en cuenta que, tan sólo en nuestra galaxia, hay entre 100.000 y 400.000 millones de estrellas, y que -según ha demostrado en los últimos años el telescopio espacial Kepler– la inmensa mayoría de las estrellas van acompañadas de un sistema planetario, parece más que razonable pensar que en muchos de estos mundos debe existir vida. De hecho, según el director del Observatorio Astronómico Nacional, Rafael Bachiller, se calcula que hay “al menos 8.800 millones de Tierras potencialmente habitables” (es decir, ni demasiado lejos ni demasiado cerca de sus estrellas, y por lo tanto con una temperatura que puede permitir la presencia de agua líquida y quizás organismos vivos).

Pero además, como explica Bachiller, si más allá de nuestra galaxia sabemos que hay unos 100.000 millones de galaxias observables, y asumiendo que la Vía Láctea tiene una cantidad de planetas dentro de la media, “obtenemos un número de 100.000 billones de planetas potencialmente habitables en el universo observable”. Por lo tanto, el planteamiento inicial de Interstellar tiene un sólido fundamento científico. Aunque todavía estemos lejos de poder conseguirlo, antes o después no tendremos más remedio que buscar un planeta B en el Cosmos para garantizar la futura supervivencia de nuestra especie, una vez que la Tierra se vuelva inhabitable.

Un atajo cósmico: el agujero de un gusano

A pesar de que hay muchísimas posibles tierras alternativas en el inmenso océano del Universo, el problema es que están demasiado lejos para que podamos convertirlas en nuestro nuevo hogar. Todos los posibles planetas B que se han identificado se encuentran “a distancias insalvables”, explica el astrónomo Javier Armentia, director del Planetario de Pamplona. A su velocidad actual, Voyager 1 -la sonda de la NASA que más lejos ha llegado en la historia de la exploración espacial, traspasando incluso los confines del Sistema Solar- necesitaría centenares de siglos para llegar a Alfa Centauri, el sistema estelar más cercano a la Tierra. Por eso, como admite Rafael Bachiller, “aunque se desarrollen tecnologías para aumentar la velocidad de los viajes espaciales, es difícil imaginar que se llegue a ganar un factor 100, por lo que los viajes interestelares son sólo un sueño“.

Para superar este desafío, los guionistas de la película de Nolan -muy bien asesorados por al astrofísico Thorne- recurren a un agujero de gusano, una especie de atajo cósmico que teóricamente podría existir, según la Teoría de la Relatividad General de Einstein. La imagen que se usa habitualmente para explicar este hipotético túnel en el espacio-tiempo es que si el Universo fuera una manzana, una hormiga podría llegar en poco tiempo desde un extremo a otro a través del agujero formado por un gusano, sin tener que rodearla. Esto es justo lo que hacen los astronautas de Interstellar: logran llegar a otra galaxia casi en un abrir y cerrar de ojos gracias a uno de estos pasadizos. Sin embargo, a pesar de que el diseño del agujero de gusano está basado en cálculos matemáticos reales elaborados por Thorne, la realidad es que a día de hoy, no hay absolutamente ninguna evidencia experimental que haya demostrado la existencia de este fenómeno.

Gargantúa: el agujero negro más realista

El aspecto científico de Interstellar que más han elogiado y aplaudido los astrónomos de todo el mundo ha sido Gargantúa, el agujero negro al que llegan los astronautas de la película en su búsqueda de un nuevo hogar planetario. De hecho, Kip Thorne ha explicado que la representación de este sumidero cósmico supermasivo fue el resultado de un año entero de cálculos y simulaciones informáticas realizadas por un equipo de 30 personas y miles de ordenadores. Este trabajo científico fue tan exhaustivo que los expertos ya consideran a Gargantúa la recreación más realista jamás lograda de un agujero negro hasta la fecha. Thorne incluso asegura que las ecuaciones que elaboró durante meses para asesorar a los guionistas de la película son tan novedosas que le van a permitir publicar al menos dos trabajos científicos en las revistas especializadas de Astrofísica. Interstellar, por lo tanto, no sólo es una ficción bien fundamentada desde el punto de vista técnico, sino que ha aportado nuevos hallazgos sobre la estructura de los agujeros negros a los propios científicos que ayudaron a elaborar el guión.

Gargantúa, el agujero negro al que llegan los astronautas de la película en la búsqueda de su nuevo hogar planetario.

“Gargantúa es precioso. Simplemente magnífico. La física subyacente es impecable”, asegura el astrónomo Javier Armentia. Al mismo tiempo, sin embargo, los expertos consideran totalmente inverosímil el hecho de que los astronautas de la película se aproximen tan peligrosamente a las fauces de un agujero negro sin acabar devorados y desintegrados. “La película olvida la potente radiación que se origina en el disco de acreción de un agujero negro. Tal y como han detectado nuestros telescopios, esos discos son fuentes de rayos gamma y X muy energéticos que tendrían un efecto muy nocivo sobre cualquier objeto que circule por su entorno”, explica Rafael Bachiller.

El paso del tiempo es muy relativo

Los héroes de Interstellar viven en carne propia uno de los principios más revolucionarios descubiertos hace más de un siglo por Einstein: la medida del tiempo es relativa, y depende (entre otros factores) del campo gravitatorio en el que se realiza la medida. Por ese motivo, para los astronautas sometidos a la intensa fuerza del agujero negro al que se aproximan, el tiempo se dilata muchísmo con respecto al que transcurre para los seres queridos que han dejado atrás en la Tierra. En uno de los planetas que exploran, una hora sobre su superficie equivale a siete años en el nuestro. De nuevo en este terreno, la película ha contado con el asesoramiento de Thorne, un gran experto en la materia, y todo lo que les ocurre a los protagonistas tiene una sólida base científica. De hecho, la dilatación gravitacional del tiempo es algo que ya se observa hoy de manera rutinaria en los relojes atómicos que van acoplados en los satélites a diferentes altitudes sobre la Tierra. “Al estar emplazados en diferentes potenciales gravitatorios, esos relojes muestran tiempos diferentes: el tiempo transcurre más rápidamente para los de mayor altitud”, explica Rafael Bachiller. Hasta tal punto es así, que los satélites del sistema GPS se programan para corregir ese desfase.

Un mundo exótico con olas gigantes

Una de las imágenes más hipnóticas y apabullantes de la película es el planeta que orbita en torno a Gargantúa, donde los astronautas se ven acorralados por unas colosales olas del tamaño de un rascacielos. Según ha explicado el propio Kip Thorne, un mundo que se encuentra en las profundidades del llamado “pozo gravitatorio” de un agujero negro, y por lo tanto sometido a fuerzas intensísimas, podría hipotéticamente generar este impresionante fenómeno. Sin embargo, algunos expertos, como el astrónomo y divulgador Neil De Grasse Tyson -conocido por presentar la nueva versión de la famosa serie televisiva Cosmos- han señalado que aún en el caso de que existieran olas gigantes por la fuerza de un agujero negro, jamás tendrían la forma tan vertical que se ve en la película.

Otros científicos, como el astrofísico Roberto Trotta, profesor del Imperial College en Londres, directamente descartan que un ser humano pudiera sobrevivir un solo segundo en un planeta con las fuerzas gravitatorias necesarias para generar semejantes olas. “Si intentaras aterrizar sobre su superficie”, señala Trotta en un artículo publicado por The Guardian, “la gravedad sería tan fuerte que te aplastaría de inmediato”.

Viajar al pasado en una quinta dimensión

Desde el punto de vista científico, sin duda el momento más atrevido e inverosímil de Interstellar es la escena en la que el astronauta Cooper, tras adentrarse en las tripas de Gargantúa, acaba penetrando una quinta dimensión en la que puede ir hacia adelante y hacia atrás en el tiempo: un pasillo infinito en el que pasado, presente y futuro se convierten en otra dimensión espacial más, donde se puede avanzar o retroceder, e incluso intervenir para intentar cambiar los acontecimientos del ayer o el mañana. Aunque evidentemente se trata de una mera especulación sin ninguna prueba empírica, el hecho es que algunas teorías actuales de la cosmología han propuesto la hipotética existencia de dimensiones exóticas y universos paralelos.

El astrónomo Neil De Grasse Tyson lo ha explicado así en un vídeo sobre la ciencia de Interstellar: “En nuestra experiencia cotidiana, tenemos acceso a las tres dimensiones espaciales, en las que nos movemos libremente (para adelante, atrás, arriba, abajo…), mientras que en la cuarta dimensión del tiempo somos prisioneros del presente: no podemos avanzar hacia el futuro ni retroceder hacia el pasado. Sin embargo, teóricamente podría existir una quinta dimensión en la que toda nuestra vida se desplegaría ante nosotros de la misma manera que las tres dimensiones del espacio a las que estamos acostumbrados. En esa quinta dimensión, no tiene sentido preguntar ‘¿cuándo nací?’ o ¿cuándo morí?’, porque, de hecho, siempre estás naciendo y siempre te estás muriendo. Toda tu vida está ocurriendo a la vez y puedes tener acceso a cualquier momento e incluso intentar cambiar los acontecimientos”.

Para muchos espectadores, esta escena seguramente sea la más peliculera de toda la trama de Interstellar. Por su parte, el astrónomo Bachiller reconoce a este periódico que “aunque se trate de ideas muy estimulantes que admiten un tratamiento matemático riguroso, no tenemos a día de hoy ninguna prueba experimental de que tales dimensiones y/o universos simultáneos existan realmente”.

Fuente : EL MUNDO

‘Non-Stop (Sin escalas)’, la película

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El realizador español Jaume Collet-Serra vive en Hollywood desde los 18 años y ha desarrollado toda su carrera cinematográfica —y con éxito—, en esa industria jodida, competitiva y despiadada que puede llegar a ser la industria del cine. ‘Non-stop (Sin escalas)’ es su quinto largometraje y su consolidación en Hollywood como director de thriller y cine de acción.

Y es que con ‘Non-Stop’, Jaume Collet-Serra, consiguió derrotar a ‘La Lego Película’ y ‘Noé’ en su primer fin de semana, situándose en el número uno con una recaudación de 30 millones de dólares. Protagonizada por Liam Neeson, Julianne Moore y la oscarizada Lupita Nyongo’o, ‘Non-Stop’ va en camino de arrasar también en nuestro país. Pero…¿será cierto eso de que nadie es profeta en su tierra?

La sinopsis

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Durante el vuelo que se dirige de Nueva York a Londres, el policía Bill Marks recibe un mensaje de texto anónimo en el que se le avisa que cada 20 minutos un pasajero del avión morirá. Existe una posibilidad para que esto no ocurra, el misterioso emisor de los mensajes asegura que los asesinatos cesarán cuando se ingresen 100 millones de dólares en un número de cuenta que este le proporciona. El agente avisa a la tripulación de lo que está a punto de suceder, sin embargo, antes de que puedan tomar una decisión encuentran el cadáver de la primera víctima en el baño del avión.

La situación se complica cuando descubren que el número de cuenta en el que el agresor pide que se le transfiera el dinero está a nombre de Bill Marks. El policía intenta hacer entender a los pilotos y azafatos que se trata de una trampa, sin embargo, las acusaciones irán contra él. Este sólo será un problema más en la extensa cadena de infortunios que se producirán dentro del avión, en el cuál además descubren que se transporta una bomba.

Jaume Collet-Serra, el director

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Sin prisa pero sin pausa, el realizador español Jaume Collet-Serra se ha ido haciendo un hueco en el cine de Hollywood, desde que llegó a la meca del cine a los 18 años, allá por 1992. Tras estudiar cine en una escuela de Los Ángeles, pronto comenzó a trabajar como montador y realizador de cortometrajes y publicidad trabajando con nombres como Brad Pitt, Britney Spears o Enrique Iglesias.

En el año 2004 le llegó su golpe de suerte. Warner Bros y el productor Joel Silver le ficharon para dirigir ‘La casa de cera’ (‘House of Wax’, 2005), una cinta de terror adolescente protagonizada porElisha Cuthbert y Chad Michael Murray y de la que se habló mucho por la polémica participación de Paris Hilton. La película tuvo un gran éxito en la taquilla estadounidense y ayudó para que Disneyle llamara para dirigir la segunda parte de la trilogía ‘¡Goool!’ en 2006.

Tres años después, y de nuevo bajo la producción de Joel Silver a quien se le unió, ni más ni menos que Leonardo DiCaprio, Jaume Collet-Serra dirigía ‘La huérfana’ (‘Orphan’), un nuevo thriller psicológico protagonizado por Vera Farmiga y Peter Sarsgaard. En 2011 le llegaría el turno a ‘Sin identidad’ (‘Unknown’), su primera colaboración con Liam Neeson y otro gran éxito en taquilla.

Con ‘Non-stop (Sin escalas)’, Jaume Collet-Serra se consolida como uno de los reyes del thriller psicológico y cine de acción en Estados Unidos, y los resultados en taquilla hablan por sí solos.

El reparto de ‘Non-stop’

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‘Non-stop’ está protagonizada por dos actores de raza como son Liam Neeson y Julianne Moore. Dos pesos pesados de Hollywood que, en los últimos parece que son los protagonistas de todas las cintas de acción y thriller de Hollywood, quedándose de lado de las temporadas de premios. Aún así, no se rinden, y estos dos grandes siguen trabajando sin parar.

Es la segunda colaboración de Liam Neeson con el director español después de que protagonizara su anterior película, ‘Sin identidad’ con un gran éxito en taquilla. Además del éxito, la relación parece que fue bien, porque gracias a Collet-Serra, va en camino de convertirse en el nuevo héroe maduro del cine de acción hollywoodiense.

Aunque comenzó su carrera en los 80, no sería hasta 1993 cuando Liam Neeson subió al Olimpo de Hollywood gracias a su protagonista en ‘La lista de Schindler’ (‘Schindler’s list’, Steven Spielberg), una de las mejores películas de la década de los 90 y que le valió una nominación al Oscar. Luego le siguieron, entre muchísimas otras, ‘Nell’ (id, 1994, Michael Apted), ‘Star Wars: Episodio 1’ (1999, George Lucas), ‘Gangs of New York’ (2002, Martin Scorsese), ‘Love Actually’(id, 2003, Richard Curtis) o ‘Chloe’ (id, 2009, Atom Egoyam), rodada justo después de la repentina muerte de su esposa, la también actriz Natascha Richardson.

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La carrera de Julianne Moore, una de las pelirrojas más codiciadas de Hollywood, comenzó a despuntar a mediados de los 90, primero convertida en heroína de comedia romántica junto aHugh Grant en ‘Nueve Meses’ (‘Nine Months’, Chris Columbus, 1995) y más tarde como heroina que salva el mundo de los dinosaurios ‘El mundo perdido: Jurassic Park’ (‘The Lost Workd: Jurassic Parc’, Steven Spielberg,1997).

Tras la pequeña aventura comercial, comenzaron a llegarle títulos de culto como el de ‘Boogie Nights’ (id, 1997, Paul Thomas Anderson), por el que recibió su primera nominación al Oscar como actriz de reparto o ‘The Big Lebowski’ (id, 1998, hermanos Coen). Una aluvión de nominaciones a premios que seguirían gracias a sus trabajos en ‘El fin del romance’ (‘The End of the Affair’, Neil Jordan, 1999), ‘Magnolia’ (id, Paul Thomas Anderson), ‘Las horas’ (‘The Hours’, Stephen Daldry, 2002) o ‘Lejos del cielo’ (‘Far from Heaven’, Todd Haynes, 2002).

Con la madurez le siguieron llegando títulos de culto en los que demostró su gran capacidad interpretativa como ‘Children of Men’ (id, Alfonso Cuarón, 2006), ‘Un hombre soltero’ (‘A Single Man’, Tom Ford, 2009) o ‘Los chicos están bien’ (‘The Kids are Alright’, Lisa Cholodenko, 2010), a la vez que lo combinaba con comedias más ligeras y películas de género y acción como ‘Crazy, Stupid Love’ (id, Glenn Ficarra y Jhon Requa, 2011).

El reparto lo completan la recientemente Oscarizada Lupita Nyongo’o, en su segundo papel en Hollywood —y no el último—, y Michelle Dockery y Corey Stoll, entre otros.

Fuente: El Blog del Cine

Pacific Rim, de Guillermo del Toro

Guillermo del Toro, con Pacific Rim, nos regala una oda pantagruélica a las películas de monstruos japoneses y al cine de animación oriental bajo el aparatoso prisma habitual de una mega-producción hollywoodiense.

Crítica de Pacific Rim

Guillermo del Toro es un tipo -como él mismo se denomina-, un tanto especial. Su pasión por el cine trasciende la barrera del propio lenguaje cinematográfico, y por doquier pueden contarse sus apariciones en eventos, charlas, congresos y proyectos donde se afana por explicar sus aficiones, tics y referencias en relación al séptimo arte. Digamos que, en cierta manera, se preocupa por hacer algo más que rodar películas ya que las vive y siente como nadie. Cuando Peter Jackson y él anunciaron una colaboración estrecha para filmar El Hobbit, muchos se tomaron la noticia con cierto escepticismo -algo lógico, más vale malo conocido, que malo por conocer-, pero otros tantos guardaron una fe casi dogmática en que, el director mexicano, acabaría haciendo las cosas bien con total seguridad. ¿Quién mejor para llevar la fábula de Tolkien que un realizador especializado en narrar y hacer películas con aspecto de fábula?

Guillermo del Toro - Peter Jackson

Desgraciadamente, Del Toro abandonó el proyecto, y se internó en la arriesgada adaptación de “En las montañas de la locura”, de H.P. Lovecraft, autor fetiche para el director -las influencias del escritor de terror en sus películas de Hellboy son más que evidentes-, en la que depositó sendas esperanzas e ilusiones. Guillermo del Toro es un fanático del llamado “terror cosmogénico” donde las figuras humanas somos meras marionetas y alimento para una serie de criaturas y dioses antiguos, procedentes de más allá de las estrellas. El argumento de “En las montañas de la locura” prometía terror, misterio y arqueología, llevándonos a la Antártida, donde un grupo de científicos descubrían unos extraños cuerpos enterrados en mitad de la nieve. Desgraciadamente, la producción tampoco llegó a buen puerto, siendo todo un mazazo personal y sentimental para Guillermo, que se dedicó a producir y firmar colaboraciones -como la infravalorada Mamá– mientras gestaba otra película, más ambiciosa y grande si cabe, que lo devolvería a la primera línea del panorama cinematográfico.

Jaegers

Pacific Rim nace como lo hacen las grandes gestas fílmicas de los últimos: como fruto de un delirio personal. Para entender el germen de semejante capricho, y para comprender al mismo tiempo la naturaleza de una película como Pacific Rim, hay que comprender en primera instancia, las motivaciones personales del propio director. Guillermo del Toroha confesado -en repetidas ocasiones- sentirse atraído por las películas de monstruos gigantes procedentes de tierras niponas, cautivando su imaginación desde que era un tierno e imberbe infante. Se ha criado con ellas, y forman parte de su subconsciente cinematográfico.

No es de extrañar. Descontando el poderío cinematográfico de películas como “King Kong” -si estableciésemos lazos y conexiones podríamos sacar al menos un par de nombres de directores de primer nivel que empezaron a rodar y filmar influenciados por el gorila gigante de la RKO-, Guillermo del Toro siempre se ha declarado un fanático confeso de las cintas procedentes del género conocido como kaiju eiga -lo que sería la definición de películas de monstruos en japonés, y del que toma prestado el términokaiju para su propia mitología en Pacific Rim -, en especial de las producciones de laToho o la Daei, con Godzilla y Gamera -respectivamente- como principales estrellas de ambos estudios.

Pacific Rim Godzilla

Desde la original “Japón bajo el terror del monstruo” (Gojira, 1954) de Ishiro Honda a las grandes congregaciones multitudinarias de látex donde decenas de criaturas se batían el cobre en mitad de las ciudades japonesas más laureadas -en miniatura y realizadas en cartón piedra, claro está-, Guillermo del Toro, al igual que toda una generación, creció con estas películas, amasando y asimilando sus propios clichés y reglas que, a posteriori, marcarían su forma de hacer cine. Las kaiju eiga proliferaron en el Japón de los años sesenta y setenta, contando ambas décadas con el mayor grueso de producciones, sagas y secuelas de Gamera, Godzilla y compañía. Entre medias, y a medida que el género kaijucomienza a perder popularidad en Tokyo y en otras partes del mundo -donde este tipo de producciones eran carne de reposición televisiva o programa doble de matinal-, comienza a destilarse una cierta tendencia a la inclusión de los robots gigantes, que pasan a un primer plano.

Kaijus

Ya sea hablando dentro del propio cine o de las series de anime a las que dieron pie los robots -no se puede olvidar la cita a la estrella de la época de los setenta, “Mazinger Z”, o de la inclusión de renombradas versiones robóticas y mecanizadas de monstruos como Godzilla, que contó con su propio Mecha-Godzilla-, el robot o autómata, conocido también como “mecha”, empezó a cautivar a grandes y pequeños, haciéndose un hueco en la cultura japonesa que ha durado hasta nuestros días, postulándose a la postre como uno de los iconos más reconocibles del imaginario nipón. Así pues, nadando entre esos dos conceptos, el del mecha y el del monstruo gigante, nace Pacific Rim, un brillante entramado de guiños, homenajes y detalles procedentes de estos dos gigantescos elementos culturales tan populares y asentados.

Pacific Rim - Crítica

El argumento -o más bien, pretexto- de Pacific Rim es tremendamente sencillo, al mismo tiempo que ingenioso. En un futuro cercano, la humanidad se ve asediada por el ataque de una serie de monstruos gigantes denominados Kaijus. Procedentes de una dimensión desconocida, llegan a nuestro planeta a través de una brecha localizada en el océano Pacífico, y convirtiéndose en todo un problema para las naciones de todo el mundo, que se afanan por buscar una solución viable a la colosal amenaza. Tras varios fracasos con determinados programas militares, se aprueba la construcción de losJaeger, unos aparatosos robots pilotados de manera simultánea por dos humanos conectados de forma neurológica. Entrelazando sus hemisferios cerebrales, y compartiendo hasta sus recuerdos más íntimos, ambos pilotos consiguen poner el funcionamiento el mecanismo del enorme robot, y enfrentarse, cientos de toneladas de acero puro mediante, a los temibles kaiju. Estos tanques bípedos son la última esperanza de la humanidad, y en sus frías manos, está la clave para vencer a las criaturas que nos acechan en las costas del Pacífico.

Pacific Rim - Crítica

Guillermo del Toro, en una introducción rápida -al estilo de algunos de los anime más famosos y recientes, como “Evangelion”– establece su propia mitología y apocalíptico escenario, explica los detalles necesarios para comprender las motivaciones de los personajes, y se lanza a ofrecernos un espectáculo audiovisual sin parangón en los últimos años. Pacific Rim funciona como película a varios niveles y estratos. El film, en primera instancia, sirve como contenedor popular para una serie de elementos repetidos como clichés recurrentes y reiterativos en el propio género kaiju -el trauma familiar, la amenaza nuclear que también sirve como única salvación para la humanidad-, y de hecho, incluso se podrían trazar varios ejemplos y similitudes con el clásico de referencia, “Japón bajo el terror del monstruo”, donde pese a existir armas y soluciones bélicas capaces de pararles los pies al gigantón nuclear, es finalmente un científico con ganas de venganza -pero al mismo tiempo, profesa un extraño sentido de admiración con respecto a la criatura- el que logra descifrar la clave de la amenaza kaiju.

¿Quién quiere personajes... cuando tiene ROBOTS GIGANTES?

Los personajes en Pacific Rim son, paradójicamente, meras marionetas del espectáculo, desfilando por la pantalla únicamente para servir de excusa la acción que desborda al espectador en pantalla. Deliciosamente estereotipados, roles como el interpretado porIdris Elba -el rudo y paternalista mariscal, Stacker Pentecost-, o el de Mako Mori -encarnada por la eficiente y bellísima Rinko Kikuchi– ayudan a trasladar de forma visible el marcado sentimiento dramático de este sub-género kaiju, que lleva al paroxismo absoluto todo lo relacionado con las motivaciones y traumas personales. Charlie Hunnam -el descubrimiento de la película, pese a que se encuentra algo perdido con respecto a sus compañeros- tampoco se libra de esos demonios del pasado, y también arrastra su propio estigma personal que lo martiriza. En otra película, tamaña argamasa de recuerdos, pasiones y discursos tal vez quedase algo ridícula -quizás con la excepción de la mítica “Top Gun”-, pero en Pacific Rim casa y funciona la perfección, dotándole de mayor cohesión y verosimilitud a tamaño capricho y homenaje cinematográfico a la cultura japonesa.

Una vez tenemos el escenario, los personajes y la propia historia en sus respectivas colocaciones y puntos de partida, Guillermo del Toro procede a abrumar con sendas coreografías de batalla y milimétricas secuencias de acción, donde cada Jaeger y Kaiju se encuentran en el momento oportuno y en el ángulo correcto para sus intercambios de golpes. Las reiteradas batallas de Hong Kong o la vista en Alaska -que abre la película sirviendo de introducción- son tremendamente impactantes, inteligentes y colosales. A ello, en parte ayuda su cuidado diseño artístico y de producción, que bebe y transforma las más variadas influencias de las películas y series del género kaiju y mecha, añadiendo clichés y cameos de cosecha propia: los Jaeger y su forma de pilotaje, los Kaiju y acertada concepción física -aficionados a la Toho y al cine del recientemente fallecido, Ray Harryhausen, podéis sacar brillantes y veladas referencias, no perdáis ojo-… No hay ninguna pieza dejada al azar. Guillermo del Toro sabe introducirnos de una forma especial como testigos omniscientes y supervivientes entre los gigantescos escarceos de monstruos y robots, dotando de una escala real, tangible y panorámica a las batallas que ofrece, algo que hasta la fecha, no se había visto con demasiada verosimilitud en la pantalla grande, y que a la postre, es todo un plus para la versión tridimensional de la cinta -pese a que no se ha rodado de forma nativa-. Siguiendo el hilo del plano técnico, la fotografía, obra de su inseparable y colega Guillermo Navarro -que recibió el Oscar en 2006 por su labor en “El laberinto del fauno”-, fusiona una vez más con acierto colores cálidos y fríos, buscando ese halo de fábula habitual en las películas del cineasta responsable de “Cronos” y que por norma general, suele sentar tan bien a su filmografía. Es algo así como su impronta estética, y en esta Pacific Rim, sigue funcionando de manera más que correcta.

Crítica de Pacific Rim

Pacific Rim, sin temor a equivocarnos, nos parece uno de los blockbusters más coherentes, sólidos y sanos de los últimos tiempos. No es una cinta pretenciosa, ni tampoco busca aleccionar con el habitual discurso moralizante o ecologista habitual en el género. Simplemente está pensada y rodada, para hacernos disfrutar. ¿Ingenua? Tal vez. Pero entretener es su única pretensión, y lo cierto es que lo consigue con creces. Todo en Pacific Rim, goza de cierto lustre, y está impregnado de forma brillante por el imaginario del director mexicano, que repetimos, es el vehículo perfecto para aglutinar más de cincuenta años de monsters-movies en un atronador espectáculo audiovisual durante sus dos horas de metraje. Quizás suene aventurado decir que estamos delante de su película más inspirada y sólida, pero en cambio, sí que estamos seguros de que el niño que todos llevamos en nuestro interior -ese que se encerraba en su cuarto a jugar con sus soldados de plástico, robots de hojalata y dinosaurios de goma-, saldrá más que satisfecho de este honrado y esplendoroso viaje al corazón de un género despreciado y olvidado por muchos, pero que al mismo tiempo, es parte indivisible e inherente de nuestra cultura popular.

Crítica escrita por Alberto González

Liam Neeson ganará 20 millones de dólares por hacer ‘Taken 3′

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Antes de que se estrenase la primera película, nadie daba nada por Taken. Bueno, al menos en términos de recaudación. De hecho, la película se estrenó en el mercado internacional varios meses antes que en Estados Unidos. Así, no estaba contemplado que la película de acción vengativa protagonizada por Liam Neeson se transformase en el hit de recaudación que terminó siendo y que recaudó más de 220 millones de dólares alrededor del mundo a partir de un presupuesto de alrededor de 25 millones.

Pero la película logró cautivar con su acción y disparos al por mayor, lo que posibilitó la realización de una secuela que es mejor olvidar. El problema es que esa segunda parte recaudó 376 millones verdes, lo que obviamente ahora ha dado pie a que se esté cocinando la realización de Taken 3.

De hecho, ahora sus responsables están dispuestos a invertir más que los 45 millones que costó Taken 2, y habrían puesto sobre la mesa un total de 20 millones de dólares, para que Liam Neeson vuelva a interpretar al retirado agente con el set de habilidades particulares. En Deadline aseguran que la negociación está en la etapa final, pero lo más probable es que el actor termine aceptando el protagonizar la tercera entrega de acción producida por la EuropaCorp de Luc Besson.

Aunque Neeson no estaba muy seguro con hacer una secuela, para Taken 2 le pagaron 15 millones y ahora el plan es incrementar su salario para lograr engancharlo y tener así todo listo para filmar la tercera película en febrero de 2014. Una película que nuevamente contará con un guión de Besson y Robert Mark Kamen (Karate Kid, Arma Mortal 3, El Quinto Elemento, El Transportador).

‘Venganza: Conexión Estambul’, volvieron a elegir al hombre equivocado

Hace unos años se estrenaba ‘Venganza‘ (Taken, Pierre Morel, 2008), una de las muchas producciones con las que Luc Besson está afianzando el género de acción en Francia. Las máxima siempre fueron ajustar al máximo el presupuesto y, si se podía, contratar a algún rostro conocido en Hollywood. Lo que pocos se esperaban es que ‘Venganza’ fuera un éxito tan atronador al conseguir recaudar casi 150 millones de dólares sólo en Estados Unidos, lo que dejaba en ridículo los apenas 25 que costó. Era obvio que la secuela iba a llegar más temprano que tarde, siendo este viernes cuando ‘Venganza: Conexión Estambul‘ (Taken 2, Olivier Megaton, 2012) llega a los cines españoles. La gran duda de muchos es que ya la primera entrega era un deja vu constante que rozaba peligrosamente el convertirse en una propuesta cansina y ridícula, algo aún más difícil de evitar cuando la propia compañía apuesta por el eslogan ‘volvieron a elegir al hombre equivocado’, grandioso en su absurdez (tanto que he tenido que mantenerlo como titular de la crítica), pero que no hace que uno tenga demasiadas esperanzas en el nivel de la película. Por fortuna, ‘Venganza: Conexión Estambul’ no sólo no es una pérdida de tiempo, sino que estamos ante un digno entretenimiento.

Liam Neeson es Dios

En el fondo, la fórmula que utiliza ‘Venganza: Conexión Estambul’ no se diferencia tanto de la de ‘Los Mercenarios 2‘ (The Expendables 2, Simon West, 2012), es decir, una apuesta por un tipo de acción muy de moda durante varios años del siglo pasado que conlleva que su protagonista se dedique a repartir estopa como si no hubiera un mañana. Sin embargo, el elemento nostálgico aquí tiene mucho menos peso, pues Liam Neeson nunca había sido un intérprete especialmente asociado a este tipo de propuestas, siendo esa la gran baza que supo jugar con maestría ‘Venganza’.

Es cierto que Neeson ha aparecido en varias producciones de cine comercial dejando con la sensación al espectador de esforzarse muy poco para recibir el jugoso cheque que obtenía a cambio de lo que algunos catalogarían como poco menos que prostitución artística. He de señalar que este desprecio generalizado hacia el cine comercial me provoca nauseas (y caer en el mismo error pero en la otra dirección es igual de decepcionante), pero no es eso de lo que toca hablar ahora, sino de que el protagonista de la apreciable ‘Infierno blanco’ vuelve a demostrar su capacidad para levantar una película que parecía abocada a convertirse en una calamidad insalvable. Su mera presencia ya transmite una credibilidad que ‘Venganza: Conexión Estambul’ no consigue por su guión, algo que también sucede cuando se dedica a liquidar a todo maleante que se cruce por su camino. Él vuelve a ser la película.

No voy a negar que su personaje es un cliché andante que mezcla sin vergüenza alguna al Jack Bauer de la televisiva ‘24’ (2001-2009) y el Paul Kersey de la franquicia cinematográfica iniciada por ‘El Justiciero de la Ciudad’ (Death Wish, Michael Winner, 1974), pero ha llegado un punto en el que el cine la originalidad es prácticamente un oxímoron sólo alcanzable a través de propuestas que algunos alabarán por el mero hecho de ser diferentes, aunque a la hora de la verdad su interés sea bastante dudoso. Y es verdad, el reencuentro con Bryan Mills no nos va a ofrecer nada que no supiéramos ya, pero sí una actuación perfectamente ejecutada por un carismático Liam Neeson, más que suficiente para que podamos pasar un rato entretenido si nos decidimos a verla.

Otros aspectos de ‘Venganza: Conexión Estambul’

Por desgracia, hay muchas más cosas en ‘Venganza: Conexión Estambul’ además de Liam Neeson y, la verdad, no hay ninguna que merezca ser destacada positivamente. El caso más preocupante es el cambio de director, ya que Olivier Megaton fracasa de forma absoluta a la hora de ofrecernos una película más espectacular, una de las soluciones habituales cuando no hay nada nuevo que contar en una segunda entrega. Y es que parece ser que ha contado con un presupuesto que duplica al de su predecesora, pero a cambio sólo sabe ofrecernos peleas en las que la cámara parece padecer por momentos de esquizofrenia, lo que resta empaque a varias peleas cuerpo a cuerpo. Además, las ocasiones en las que puede ofrecer cierto lucimiento visual (la persecución por los tejados), lo absurdo de la situación se sobrepone a su posible poderío en otros apartados.

El guión de Luc Besson y Robert Mark Kamen tampoco ayuda nada, ya que recurre a soluciones bastante difíciles de justificar para aspectos clave de la trama (la implicación de su hija como posible salvadora de la situación), por no hablar de la retahíla de tópicos poco estimulantes que abundan hasta que el secuestro se hace efectivo. Esto es algo que afecta especialmente a las interpretaciones deFamke Janssen y Maggie Grace, los seres queridos del protagonista. La primera apenas tiene peso real en la historia más allá del primer acto y la segunda sigue resultando un tanto insoportable por mucho que quieran intentar compensarlo haciendo que esté en bikini un buen rato. También decepciona Rade Šerbedžija como el gran villano de la función, ya que es el tipo de enemigo que delega demasiado en sus lacayos y luego no está a la altura de lo deseado en el gran enfrentamiento final, donde es Neeson el que cuenta con otro pequeño momento de gloria para su Bryan Mills.

En definitiva, ‘Venganza: Conexión Estambul’ es una propuesta aún más absurda e irreal que la primera entrega, aunque encuentra su redención al cumplir su principal objetivo de entretener al público, sin llegar a la tremenda eficacia de ‘Venganza’, eso sí. Liam Neeson sigue siendo lo que coloquialmente conocemos como el puto amo en un personaje con unos referentes muy obvios, pero el talento del intérprete británico consigue que eso sea algo irrelevante. Las pegas llegan en el resto de personajes, a mitad de camino entre lo desaprovechado y lo absurdo, y un mejorable trabajo de Olivier Megaton tras las cámaras. Con todo, una opción recomendable para ver únicamente cuando no quieres poner a trabajar a tus neuronas.

Fuente : Blog de Cine

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