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Geoff Emerick, ingeniero de sonido: “Los Beatles eran algo serio, pero era divertido verlos trabajar”

El británico ingeniero de sonido Geoff Emerick fue parte de la banda más emblemática del rock. Con nostalgia nos cuenta anécdotas de los días que compartió junto a los cuatro de Liverpool.

“Conociendo a los Beatles y viendo a otros artistas, cuando los conocí me parecieron muy divertidos”, nos comentó al recordar su primer encuentro con los “Fabuloso Cuatro” y su relación a lo largo de los años.

A pesar de ser coproductor de Los Beatles en “Revolver” y “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band”, considerados como dos de los diez álbumes más importantes de la historia del rock, Geoff Emerick puede seguir caminando tranquilo por la calle. “La contribución de los ingenieros de sonido aun no se valora lo suficiente”, escribe Elvis Costello en el prólogo del libro autobiográfico de Emerick “El sonido de Los Beatles”. El hombre detrás de las consolas, responsable de buena parte del salto cualitativo de la banda en sus discos insignias, nos atiende muy amablemente recuerda sus años dorados con la banda de Liverpool.

¿Cómo llegó a ser ingeniero de sonido de la banda más icónica de la historia?
Yo tocaba un poco el piano y la guitarra, pero más que nada me gustaba mucho la música. Mi sueño era trabajar con músicos, y así fue que con apenas quince años entré a trabajar a lo que posteriormente se conocería universalmente como Abbey Road.

Que por aquel entonces era EMI.
Exacto, en 1962. Y Los Beatles eran unos infiltrados en el estudio 2 en Londres, donde en general se grababa música clásica. Yo era asistente. Mi trabajo consistía en mantener limpios los equipos, que todo funcionara bien. No estábamos muy acostumbrado a ver a cuatro rockeros ahí. Así que pedí permiso para estar en la sesión.

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¿Cuál fue su primera impresión sobre los Fab Four?
Que no querían quedar como melódicos en su primer single. John (Lennon) estaba muy enojado. Aunque lo intentara, no podía sacar adelante “How do you do it” (canción por cierto un tanto melosa, que sería el debut discográfico de Los Beatles). Tras parar varias veces la grabación miró hacia la cabina donde estaba George (Martin) y le dijo: “Esta canción nos parece una mierda”. Martin abrió el micrófono y le contestó: “Te voy a decir lo que vamos a hacer, John. Cuando puedas escribir una canción tan buena como ésta, la grabamos”. Como siempre fue Paul el que sacó la situación adelante y se apareció con “Love me do”. De todos modos la grabación fue un tanto improvisada, el tema estaba poco ensayado y George (Martin) no estaba satisfecho. El estudio cerraba a las 10, pero ellos pidieron quedarse un rato más para seguir probando. Mi jefe se fue y yo me quedé a cargo.

Es decir que estuvo ahí casi desde el principio.
Yo todavía estaba a un costado. Pero me gustaba estar ahí. Vi todas las versionas de “Love Me Do”. Primero con Best, que a las dos semanas fue reemplazado por Ringo (Starr), y una nueva con Andy White.

Ese fue mi primer aporte a la banda (risas), le dije a Ringo que estaba parado al lado mío en el control que en vez de estar ahí sin hacer nada, entrara al estudio y tocara la pandereta en la que resultó la versión definitiva.

¿Y cómo fue el salto a estar a cargo en “Revolver”?
El que verdaderamente estaba a cargo era George. Él me eligió. Un día llegué a trabajar y me dijeron que me esperaban en la oficina del gerente. Ahí estaba Martin sentado, y me preguntó si quería ser el ingeniero de sonido de Los Beatles.

¿Lo dudó?
Un poco. Era una responsabilidad enorme. Pero no tenía nada que perder. Si lo hacía mal todos dirían que era demasiado joven y con el tiempo tendría otra oportunidad. Entonces acepté. Tenía apenas 19 años. Los otros ingenieros me odiaron por un tiempo.

Como si fuera poco, en su primera sesión en la consola, ante unos Beatles que ya eran un fenómeno mundial, el ingeniero tuvo que hacer frente a los alocados pedidos de John Lennon, que quería que su voz sonara como “el Dalai Lama hablando desde la cima de una montaña”, en “Tomorrow never knows”.

La innovación de Emerick fue la grabación vocal de John Lennon en esa canción a través de un altavoz Leslie para obtener el sonido estéreo que Lennon quería. Recibió un Grammy por la ingeniería de Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band y Abbey Road.

Además de este desafío, en los años siguientes Emerick estuvo a cargo del registro de “Sergeant Pepper’s…”, en donde entre otras cosas se llevó a cabo la famosa sesión de “A day in the life”, en la que una orquesta sinfónica grabó sin partituras, con la única indicación de las notas más altas y bajas que debían tocar.

¿Cuál es su disco favorito?
Revolver. Aprendí muchísimo, muy rápido. Entonces todas las grabaciones eran en mono. Y la solución más común para que la batería sonara más fuerte era que Ringo le pegara más. La configuración del estudio era toda una ciencia. La banda venía ya con sus requerimientos para encontrar un sonido distinto, sobre todo John, aunque nunca sabía muy bien como expresarlos, y menos aún cómo sacarlos adelante. Pero para mi era maravilloso poder hacer mis trucos.

¿Por ejemplo?
Lo primero fue conectar la señal del bajo de Paul a un altavoz grande que podría responder mejor a las frecuencias graves que un pequeño micrófono. Mis jefes me miraron como si estuviera loco pero me dejaron. Y el instrumento de Paul comenzó a escucharse más potente en las grabaciones de estudio. Y me di el lujo de coordinar los efectos y el coro de invitados de “Yellow Submarine” con Mick Jagger, Brian Jones y Marianne Faithfull.

¿En “Sgt. Pepper´s” tuvo más espacio para experimentos?
Absolutamente. El disco fue un desafío atrás de otro. John todo el tiempo venía con ideas. Y Paul estaba ahí para asegurarse de que salieran perfecto o no se incluyeran. Puse micrófonos en lugares extraños de la batería de Ringo, contra lo que eran las convenciones de EMI en esa época. Y lo mismo con los pianos. Nos quedábamos hasta cualquier hora.

Usted dice en su libro que John era el más vago y Ringo el más trabajador.
Un poco es lógico. John era el talento. Y tenía un espíritu más rockero. Los pequeños errores los dejaba pasar. Paul en cambio era implacable. Y Ringo no hablaba, tocaba cuanto le pidiéramos hasta las cuatro de la mañana, cuando se paraba, se ponía su abrigo, y entonces dábamos por terminado el día sin que nadie dijera nada. Agotados.

¿Ese agotamiento propició los conflictos durante la grabación de Álbum Blanco?
Puede ser. En realidad fue un poco de todo. John claramente quería ir por otro camino. Estábamos grabando por sexta vez las voces de “Ob-La-Di, Ob-La-Da”, cuando George empezó a criticar el desempeño vocal de Paul, a lo que Paul respondió: “Porqué no bajas y lo cantas tú”. Ahí le dije a Martin que yo me iba. Me pidió que aguantara un poco más. Él también se había pedido vacaciones porque la situación era muy tensa. John me insistía que el enojo no era conmigo, aunque antes había tenido algunos comentarios que no me habían gustado.

¿Hubo algún tipo de charla con el grupo cuando volvió para “Abbey Road?
Sí. Y sirvió para que en todo caso yo cerrara algunas heridas. Pero no entre ellos. Ya no había química.

¿En algún punto se percató de que ese sería el fin de la banda?
Supe que todo se iba a la mierda cuando Yoko (Ono) trajo su cama al estudio (risas).

¿En serio? ¿Y los otros no dijeron nada?
Eso fue lo más loco, nadie dijo nada. Era parte de las provocaciones de John, alentadas por ella. Paul sabía que si lo cuestionaba, John se iría.

¿Y George Martin qué decía?
Tenía una mirada más naïf. Creyó que si hacían un disco “como antes” todo volvería a estar bien. Yo volví al estudio en parte con esa condición, acompañado por Alan Parsons que entonces era uno de mis ayudantes (risas). Pero la banda estaba rota. Si uno tenía que quedarse a grabar de nuevo su parte, el resto se iba y se quedaba solo.

¿Vino bien para hacerle lugar a George Harrison?
Además de sumar dos temas que habían quedado afuera del Álbum Blanco, fue uno de los primeros discos en que usan un sintetizador Moog, tocado por George (Harrison). Un pequeño orgullo.

Las grabaciones se cerraron precisamente con “The end”. ¿Sabía que todo se terminaba ahí?
Creo que de alguna manera lo percibíamos. Por eso hay un solo de cada uno. Aunque no pensé entonces que nunca iban a volver a tocar juntos. Si lo hubiésemos pensado creo que se habría dado una conmovedora despedida que no sucedió.

Después de The Beatles

Su carrera post-Beatles incluyó trabajar con Paul McCartney (incluyendo Band on the Run [que le proporcionó a Emerick otro Grammy], London Town, Tug Of War y Flaming Pie), Elvis Costello (para quien produjo Imperial Bedroom y All This Useless Beauty), Badfinger, Art Garfunkel, America, Supertramp, Cheap Trick, Nazareth, Split Enz, Mahavishnu Orchestra, Ultravox, el primer álbum en solitario de Matthew Fisher Journey’s End, y Jeff Beck, así como el aclamado álbum debut de Nellie McKay Get Away from Me. Fue el ingeniero de sonido en el álbum de Robin Trower Bridge of Sighs.

En 2003, recibió su cuarto Grammy, esta vez por el Logro Técnico de toda la vida.

En 2006, Emerick publicó su libro de memorias, “Here, There, and Everywhere: My Life Recording the Music of The Beatles”, co-escrito por el veterano periodista de música Howard Massey.

El 3 de abril de 2007 se anunció que Emerick estaría a cargo de una re-grabación del Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band con artistas contemporáneos, como Oasis, The Killers, Travis y Razorlight. Emerick utilizó el equipo original para grabar las nuevas versiones de las canciones, y los resultados fueron difundidos en la BBC Radio 2 el 2 de junio, conmemorando el 40 aniversario del álbum.

 

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